Por Claudio Leveroni

En dos semanas tendremos un plebiscito que pondrá a prueba la evolución del pensamiento colectivo de los argentinos. Expondrá el nivel de nuestra memoria histórica, y como ha impactado en la construcción de valores que aplicamos en la vida en comunidad.

A 40 años del regreso de la democracia esta elección será una prueba que podrá concluir en la reafirmación de valores solidarios, o en el regreso a principios muy primarios de construcción social con una mirada más egoísta en nuestra convivencia, aceptando la maximización del libre mercado y el debilitamiento de la contención que representan los derechos sociales conquistados trabajosamente en los últimos casi 80 años.

Durante este período democrático, que atravesamos, tras la noche negra de la dictadura cívico militar, nunca tuvimos una muestra tan grotesca de los dos modelos en pugna. Las miserias del egoísmo hecho política no se habían exhibido antes con tanta obscena claridad. Las dos fuerzas de derecha, representadas en las candidaturas de Milei y Bullrich, suben la apuesta diariamente mostrando propuestas que compiten para saber quién será más capaz de llegar a lo más extremo.

Sin medias tintas plantean recortes sociales, ajustes, privatizaciones y dolarización como la fracasada en los años 90. Quieren legalizar el espionaje en personas privadas de libertad, también la venta de órganos y la libre portación de armas. La educación pública la imaginan con vouchers y sin nada de educación sexual.

Milei propone perder la soberanía monetaria no solo dolarizando, también augura eliminar el Banco Central. Bullrich babea flaquezas cuando refiere a su plan económico. Promete achicar el Estado y la eliminación de planes sociales. De los planeros empresarios desbordados de subsidios no hablan.

Milei asegura que la obra pública será definida por los privados, no por el Estado. Ellos serán quienes señalen donde hay una necesidad que pueda ser un buen negocio. El candidato libertario así lo expresó públicamente esta semana ante una persona que lo consultó al respecto. No ocultan, lo expresan desembozadamente.

No es una elección más. En cada plebiscito se disputa poder, se diseña el perfil del modelo de sociedad para los años futuros. El próximo domingo 22 ese concepto se redobla.