Un embate empresarial de consideración soporta por estas horas el gobierno. Proviene de distintas corporaciones económicas. Se puede observar en la rebeldía manifiesta a aceptar normativas del ministerio de economía buscando compensar, en la masa de asalariados y monotributistas, los efectos negativos que provocó la devaluación del 22% asumida el día después de las PASO en el marco de las negociaciones con el FMI por la deuda tomada por Macri en 2018.

Desde la UIA manifestaron su desacuerdo con el pago del bono de los 60 mil pesos. La Unión, no tan industrial ni tan argentina, recibe presiones de algunos integrantes alineados con el proceso electoral. La Fundación Mediterránea es la más influyente. Desde allí, uno de sus economistas protegidos, Carlos Melconian, fue anunciado con bombos y platillos como el futuro ministro de economía en caso de resultar Patricia Bullrich electa presidenta. Una puesta en escena con escenografía elocuente.

Subidos al escenario cordobés la candidata presidencial y el pupilo local hablaron teniendo por detrás logos de las empresas que los patrocinan. La Fundación Mediterránea fue creada en 1977, durante la dictadura cívico-militar que tuvo a Carlos Melconian como funcionario. Estuvo en la Gerencia de Investigaciones Económicas del Banco Central en 1982. Fue bajo el mando de Domingo Felipe Cavallo. Ambos timonearon, a través de seguros de cambio, el traspaso a manos del Estado de la millonaria deuda en dólares que tenían las principales empresas del país.

Cuando la Junta militar asaltó el gobierno de Isabel Martínez de Perón en 1976 se encontró con poco más de 6 mil millones de dólares de deuda externa. En 1983, al dejar la Rosada, la deuda superaba los 44.000 millones. Buena parte de esos compromisos fueron asumidos por empresas que se lo trasladaron al Estado nacional.

Repasar antecedentes siempre es útil, sirve para intuir intenciones. En este caso el indisimulable apoyo de la Fundación Mediterránea a la fórmula de Juntos por el Cambio no se resume solo a una puesta en escena de los candidatos. La negativa a aceptar el pago del bono de 60 mil pesos tampoco es una determinación económica, se trata de una decisión política en tiempos preelectorales. No es la única.

Las prepagas han anunciado que no aceptarán mantener sin aumentos por 90 días las cuotas para aquellos hogares con ingresos menores a 2 millones de pesos. Así se lo anunciaron a sus afiliados en las últimas horas. La Unión Argentina de Salud (UAS), una cámara creada por Claudio Belocopitt, el dueño de Swiss Medical, puso el grito en el cielo y se movilizó antes sus competidores para aunar fuerzas y rebelarse contra la normativa de Massa.