La multitudinaria convocatoria frente al Congreso Nacional contra la extranjerización de la tierra fue interrumpida por una injustificada represión solo explicable desde el interés del oficialismo en cancelar la manifestación como sea. Mientras se desarrollaban estos hechos violentos contra las columnas que estaban o se iban sumando a la queja, los senadores debatían proyectos.
El temporal no logró minimizar las ganas de miles de personas que desafiando el mal tiempo llegaron hasta el Congreso para expresar su postura contraria al planteo del gobierno. Los camiones hidrantes , los gases lacrimógenos y las balas de goma lo lograrían más tarde. Oficialmente las autoridades anunciaban que había tres detenidos.


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