Con la habitual carencia de profundidad que suele sostener en sus conceptos el ex presidente Mauricio Macri afirmó hace pocos días que existe en nuestro país un éxodo masivo de jóvenes. Hizo esta afirmación a través de redes sociales. Para darle más dramatismo a su observación le pidió a la juventud que no se vaya, y “le den al país una oportunidad más”. De haber manifestado esto mismo en un reportaje, que no sea realizado por sus propios comunicadores, se le habría preguntado, de donde sacó los datos que infieren esa salida masiva de argentinos buscando otros horizontes.

La titular de la Dirección Nacional de Migraciones, Florencia Carignano, no demoró en refutar esos dichos de Macri afirmando que la migración fue mayor durante su gestión en la Presidencia. “Dato mata relato” suele repetirse mucho en estos días a propósito de la recurrencia a realizar planteos sin la debida carga informativa que lo respalden.

Carignano aseguró que Macri miente ya que entre 2016 y 2019, durante la gestión de Cambiemos, migraron en promedio 50 argentinos por día. Mientras que entre 2020 y 2021, bajo la actual gestión la cifra fue de 18 migraciones diarias, cifra que se mantiene en el 2022. La funcionaria recordó, además, que los argentinos hasta el 2021 “no declaran motivo cuando salen del país” y explicó que para realizar la comparativa entre ambos períodos de gobierno, tomaron como parámetros a los argentinos de entre 18 y 40 años que salieron del país y no volvieron por 12 meses.

Recién el año pasado comenzó a preguntarse los motivos por el cual los viajeros salían del país. Las respuestas dieron cuenta que en 2021, solo el 1,94 por ciento de las personas declaró que se iba por mudanza. El 70 por ciento declaró turismo y el 13 por ciento por trabajo.

Los movimientos migratorios se dan en todas las épocas y en todo el mundo por distintos motivos que van desde las crisis internas de los países, las guerras, o políticas propias que asumen naciones que necesitan incrementar su población. Esto último sucedió, por ejemplo, en los años 60 cuando países, muy prósperos en la actualidad y con gran extensión territorial como Australia y Canadá, publicaron en diarios de nuestro país avisos invitando a los argentinos para vivir en estas naciones.

En 1947 residían en Australia 249 argentinos. La campaña iniciada en los ´60 para atraer más compatriotas a este país de Oceanía logró captar a 1.800 personas más. Durante los años negros de dictadura cívico – militar, entre 1976 y 1983, encontraron asilo en Australia 6.572 argentinos. Según el censo realizado el año pasado, en Australia hay 20.940 argentinos viviendo en ese país.

Las cifras relacionadas al proceso de migración de argentinos en Canadá son similares a las de Australia. Según el censo de 2016 había viviendo en el país del norte de nuestro continente 19.425 compatriotas, casi la misma cantidad que entregó el mismo recuento de 2011, cuando se registraron 18.870.

Tanto en Australia como Canadá en la actualidad tienen mayores controles para el ingreso de personas mediante visados estrictos. Sin embargo, mantienen una política de seducción. El año pasado Canadá ofreció una llamativa oferta para los argentinos que quieran emigrar e instalarse en ese país en calidad de estudiante. Ofrecían posibilidades de trabajo durante la carrera de estudio, e incluso trabajar allí una vez que los mismos hayan sido finalizados

Lo cierto es que el argentino de esta época, acaso por su condición de raíz migrante, mantiene curiosidad por experimentar algún tránsito de su vida en el exterior. En la actualidad hay 1.013.414 viviendo en el extranjero. España es el país que concentra el mayor número, hay 259.946. Estados Unidos es el segundo en preferencias con 215.239. En Chile viven 72.816, en Italia 71.880 y en Paraguay 58.535

Argentina se ha caracterizado por ser un país receptor de personas de todo el mundo. El inmigrante se ha constituido en parte de nuestra sociedad gracias a un proyecto poblacional que comenzó a forjarse hace casi 150 años. Entre 1860 y 1930 arribaron a la Argentina alrededor de seis millones de europeos. La mitad de ellos se establecieron de forma definitiva en el país.

En octubre de 1876 se sancionó la Ley de Inmigración, buscando promover la llegada de extranjeros. En realidad, esa tarea ya había comenzado. Un año antes de la sanción de esta ley, en 1875, habían ingresado a la Argentina 68. 277 nuevos inmigrantes, la mayoría de ellos italianos y españoles. Gracias a lo que ofrecía esa nueva ley desde 1870 hasta 1890, arribaron 1.500. 000 personas más. Durante la última etapa de este período, llegaron cientos de judíos rusos refugiados y se establecieron en colonias de la provincia de Entre Ríos.

La mayor parte de estas nuevas colonias llegaban de Europa bajo contrato; así es como las personas se quedaron y comenzaron a arraigarse en su nueva tierra y a contribuir con los cimientos de la agricultura y de la industria en lo que sería para la mayoría de ellos su nueva patria.

El Primer Censo Nacional de Población de 1869 contabilizó 1.830.214 habitantes de los cuales más de 220 mil eran extranjeros. No fue censada la población de la región Patagónica ni la del Chaco. Sobre ambas aún no había control del Estado nacional, algo que llegaría más tarde con la mala llamada “conquista del desierto” y la del “Chaco”.

Hacia fines del siglo XIX, ya con el Estado organizado, Argentina se constituye en uno de los principales receptores de la inmigración de ultramar. La oligarquía liberal que gobernó durante más de 4 décadas formuló y promovió un desarrollo capitalista dependiente basado en la afluencia de capital y mano de obra extranjera.

Bajo esta concepción la inmigración fue percibida por las élites dominantes como un elemento esencial en la creación de una sociedad y una comunidad políticas modernas. Bajo el gobierno de Nicolás Avellaneda se sancionó en 1876 la ley e Inmigración y Colonización el progreso del país a través de la recepción de inmigrantes extranjeros -preferentemente agricultores- como colonos en tierras aportadas por el Estado.

La migración neta alcanza su volumen máximo entre 1905-1910, con unas 785 mil personas. El Censo de 1914 contabiliza 7.903.662 habitantes. Los extranjeros suman 2.357.952 personas. En el centenario del país casi un tercio de la población Argentina es extranjera; el 75 por ciento son italianos y españoles (929 863 y 829 701 respectivamente). Alrededor de 200 mil son nacidas en Chile, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay

Una segunda gran ola migratoria tendrá Argentina durante los años posteriores a la segunda guerra mundial. Entre 1945 y 1959 ingresaron por el puerto de Buenos Aires unos 900.000 inmigrantes, la mayoría provenía de Italia. Esta oleada de posguerra fue diferente a la anterior por su mayor acompañamiento familiar y, en menor medida, por la mejor calificación laboral que los caracterizó.

Las características migratorias que recibió argentina cambiarían en la segunda mitad del siglo XX. El país comenzaría a ser la meca para muchos latinoamericanos.

Según el censo de 1991, el 5% de la población que reside en nuestro país había nacido fuera de Argentina (1.628.210). De ellos la mitad en Latinoamérica. La cifra se irá incrementando con el correr de los años. Primero, por un programa de regularización para inmigrantes destinado solo a países limítrofes realizado entre 1992 y 1994, que logró la radicación 209.198 personas. Una cifra que representó casi el 30% de los latinoamericanos que figuraron en el censo nacional de 1991.

Este ingreso masivo determinó niveles de explotación laboral que fueron denunciados por varios gremios, en especial de la construcción. En noviembre de 1993, la UOCRA denunció que 250 brasileños con documentación argentina trabajaban en negro 12 horas diarias sin francos, viviendo como esclavos para una empresa constructora que les pagaba una miseria.

Bajo la promesa de conseguir la documentación necesaria para obtener la nacionalidad argentina bandas de miserables traían centenares de personas al país para ser laboralmente explotadas. En noviembre de 1994 se desarticuló una organización que había ingresado a 200 peruanos para trabajar en la zafra bajo condiciones de semi esclavitud.

Organizaciones que proliferaron en el norte argentino armando circuitos de trabajos con obreros peruanos, bolivianos y paraguayos que hacían cruzar ilegalmente a nuestro país. Eran alojados en carpas ubicadas en descampados, viviendo allí durante semanas. En Misiones se detectaron a grandes terratenientes relacionados con contratistas que en época de cosecha ofrecen cuadrillas de hasta 30 tareferos (así se les llama a quienes recogen la planta de la yerba mate).

Durante su primer gobierno Carlos Menem quiso volver a las políticas de Sarmiento trayendo europeos al país, al tiempo que intentaba seducir a la Comunidad Económica Europea para que desarrolle inversiones en Argentina. Lo hizo promoviendo la radicación en Argentina de ciudadanos de Europa del Este.

Menem buscaba dar muestras de cooperación con un conflicto poblacional del viejo continente mientras acordaba inversiones europeas que nunca llegaron. Quienes si arribaron fueron organizaciones que le prometían a ciudadanos europeos, a cambio de una buena remuneración, trabajo en la argentina. En marzo de 1993 más de once mil rumanos lograron su visa para radicarse en nuestro país.

En la actualidad miles de jóvenes de toda Latinoamérica llegan a nuestro territorio para estudiar y trabajar. La generosidad más la calidad educativa y cobertura de salud gratuita que ofrece nuestro país es un sello que nos jerarquiza y distingue.

En los últimos 5 años se han otorgado en los consulados argentinos en Ecuador más de 2.200 visados a ecuatorianos que procuran estudiar, trabajar y realizar tratamientos médicos en Argentina. Esa cifra se estima es cinco veces superior en la realidad, ya que nuestra ley de migraciones permite cambiar su encuadre en Buenos Aires a quienes ingresaron a la Argentina como turistas.

Esto representa que en realidad hay unos 12 mil ecuatorianos cuyo perfil es, en su mayoría, de clase media o alta, trabajando, realizando estudios superiores o de posgrado en nuestro país. Se estima que este año habrá 1000 visados otorgados en Quito y Guayaquil, una cifra muy superior a años anteriores.

Argentina sigue siendo una meca para miles de latinoamericanos que ven en nuestro país posibilidades de progreso y formación profesional. Consultamos esta semana a la embajada argentina en México quien nos informó que en lo que va del año ya se han otorgado 570 visas. 240 para estudiantes que están cursando en el país y 330 de trabajo.

Datos del Ministerio de Educación que recogemos del año 2015 dan cuenta que los estudiantes universitarios extranjeros en nuestras facultades fueron ese año 53.101, representaron sólo un 2,8% del total de la población universitaria en el país que asciende a 1.902.930. Ese relevamiento dio cuenta que 10.325 fueron estudiantes peruanos, 7.246 de Brasil, 6.137 de Colombia. El listado también incluye estudiantes de Estados Unidos, con 1.193, Europa con 3.376 y Asia (753). Entre los estudiantes europeos los hay de Francia (533) España (862), Alemania (426), Italia (615) y Rusia (96) entre otros.

Acaso este informe con todos los datos que estamos dando a conocer sirva para que cada uno de nosotros revaloricemos las extraordinarias características que tiene nuestro país. Poco podemos esperar de aquellos que eligen difamar nuestra historia y nuestro presente, asegurando que hemos fracasado como nación. Personajes que deben construir mentiras, como la de señalar que los jóvenes buscan otras regiones del mundo donde vivir, para sostener un pensamiento de escaso vuelo intelectual basado en falsedades y una enorme cuota de perversidad.