Los sectores sociales más postergados con mayor presión impositiva

En términos generales el sistema de recaudación impositiva en nuestro país, que se produce a través de distintos mecanismos, recae con mayor peso en los sectores más postergados. Sobre este desequilibrio hay distintos estudios que se han realizado en los últimos años confirmando esa tendencia, la presión impositiva es mayor para los sectores medios y bajos de nuestra sociedad en comparación con la franja de mayor poder adquisitivo.

Uno de estos informes fue realizado cuatro años atrás por Ruben Ciani y Ricardo Climent, economistas del Instituto de Investigación Social, Económica Política y Ciudadana. Allí, se expresa que las clases más altas de la pirámide social, que representan el 5,8% de la población, aportan al Estado el 22,71% de sus ingresos discriminado de la siguiente manera: 14,05% como impuestos a la Ganancia y Riqueza, y 8,66% como impuesto al consumo de Bienes y Servicios.

En tanto que, en la otra punta de la pirámide social, los sectores bajos que representan al 13,3% de los habitantes, tributan al Estado nacional, provincial y municipal el 31,44% de todo lo que obtienen mediante el impuesto al consumo.

En Argentina el grueso de la recaudación viene por los impuestos indirectos, que son aquellos que van pasando de agente en agente, hasta llegar al consumidor final, que al no poderlo trasladar tiene que pagarlos. Esto no funciona así en todo el mundo. Más aún, el sistema argentino impositivo mereció el comentario de quien fue la canciller alemana, Ángela Merkel que llegó a expresar:  “Nunca entendí por qué en la Argentina los ricos no pagan más impuestos”. Frase dicha por una figura política central de un país que instauró un impuesto a la riqueza ante la crisis posterior a la segunda guerra mundial y lo eliminó recién en 1997.

Esto no fue siempre así en Argentina. Hubo épocas donde la presión impositiva recayó con mayor peso en lo sectores económicamente más acomodados de la sociedad. Una tendencia que tiene su origen en los inicios mismos de la patria. Como gobernador de Cuyo, en 1815, San Martín instauró una serie de impuestos afectando a quienes tenían más dinero. El general patriota necesitaba recursos no solo para gobernar con más equidad la región, debía financiar también la épica militar más importante en la historia del continente, el cruce de la cordillera de Los Andes. Si hubiese sido por las familias ricas de la zona, mejor era no aventurarse a semejante epopeya. Más aún, los españoles les traerían mejores negocios para sus intereses.

Pues bien, San Martín aplicó medidas de corte revolucionario e intervencionistas para ampliar la recaudación del fisco. El historiador Pablo Camogli, en su excelente libro Nueva Historia del Cruce de Los Andes, señala que el Libertador definió lo que llamó “contribución extraordinaria de guerra”, un impuesto a la riqueza que establecía la obligación de pagar 4 pesos por cada 1.000 que se tenía como capital individual. Fue una absoluta innovación en el continente que recayó sobre los sectores más acaudalados, que debieron presentar una declaración jurada previo catastro preparado por el Cabildo.

San Martín fue por más. Gravó con una carga impositiva de 1 peso cada barril de vino, y de 2 pesos por cada uno de aguardiente que saliera de la provincia. Además, los carreteros debieron pagar 1 peso por cada carreta que saliera o entrara a la provincia. Finalmente, el general San Martín estableció un “abasto de la carne” que implicaba pagar 2 pesos por cada res faenada. También, forzó donativos, enajenó bienes públicos y aplicó una hipoteca sobre los fondos generales de la provincia.

Las determinaciones de San Martín, para financiar el cruce de Los Andes, fueron tan firmes que generaron reacciones diversas. Hubo sectores acaudalados que se quejaron pidiéndole a Buenos Aires su remoción. Otros, intuyendo que esto no sería posible, negociaron. Fue lo que ocurrió con un grupo de terratenientes sanjuaninos quienes acordaron financiar un batallón de 500 plazas a cambio de suspender algunas de las medidas impuestas por el Libertador.

Ejemplos de la historia que siempre hay que tenerlos presentes para recordar cómo se fue constituyendo el país.

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