La plaza de Mayo desbordó de manifestantes en lo que fue la cuarta marcha federal bajo la actual gestión presidencial en defensa de la educación y la universidad pública exigiendo que se ejecute inmediatamente la Ley de Financiamiento Universitario y de Recomposición del Salario. Con las mismas características hubo movilizaciones en todo el país.
Según los organizadores hubo más de un millón de asistentes a la marcha. Si bien la convocatoria surgió desde la Federación Universitaria Argentina (FUA), el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), junto a gremios docentes y no docentes, con el correr de los días se fueron sumando otras organizaciones sindicales y políticas.
Las miles de personas que se hicieron presente llegaron desde distintas organizaciones políticas, sociales, gremiales y barriales. También hubo una enorme cantidad de personas que llegaron fuera de cualquier encuadramiento. El descontento general superó el marco del reclamo por los universitarios. Acaso la mejor descripción de esta última apreciación se reflejó en infinidad de carteles improvisados que describían con mucha suspicacia y creatividad la crisis general. Una muestra de esa características queda reflejada en las siguientes imágenes.



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