Abuelas de Plaza de Mayo lamenta la liberación de un represor condenado

Abuelas de Plaza de Mayo lamentó que el genocida Eduardo Ruffo, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti y sentenciado por la apropiación de Carla Rutila Artés y los hermanos Victoria y Julien Grisonas, haya conseguido la libertad condicional, sin el más mínimo arrepentimiento de sus actos y sin aportar información acerca del destino de las personas que secuestró, ocultó, torturó e hizo desaparecer.

Ruffo fue condenado por primera vez por la apropiación de Carla sólo a diez años de prisión, por eso recuperó pronto su libertad. Pero, con la reapertura de los procesos por crímenes de lesa humanidad, volvió a ser detenido. En 2011, lo condenaron a 25 años de prisión por secuestros y tormentos en Orletti. Entonces Carla decidió volver a vivir a la Argentina con su familia. En el año 2014, recibió la pena de catorce años por su rol en el plan sistemático de apropiación de niños. En 2020, el TOF 1 lo condenó a prisión perpetua en el juicio conocido como Orletti V.

«Resulta difícil creer que una persona que no mostró real arrepentimiento sobre los crímenes de lesa humanidad que cometió, ni aportó información para esclarecer otros en los que la justicia probó haber sido partícipe, se encuentre listo para la reinserción social» señalan desde Abuelas.

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