Organizaciones barriales y vecinos de Villa Devoto están reclamando que el Gobierno porteño asuma un protagonismo más central en defensa del patrimonio arquitectónico histórico que, a los ponchazos, mantiene esta zona de la Ciudad de Buenos Aires. Puntualmente se trata de la casona que perteneció a Francisco Beiró (1876-1928), ubicada en Cantilo y Marcos Paz.

La ONG Buenos Aires Perdida señala que se trata de un inmueble que, originalmente, formó parte de los grandes predios de quintas suburbanas que quedan en el barrio. Si bien sus caballerizas se demolieron en 1960 y la mayor parte de la propiedad fue loteada, la casa y el jardín que la rodea aún conservan su carácter suburbano y valor ambiental. Su interior despliega finas carpinterías, vitrales, revestimientos y rejas ornamentales. Algunos de los elementos arquitectónicos de calidad que posee (o al menos poseía) eran de roble y nogal tallados por maestros ebanistas, mármoles y granitos en pisos y revestimientos y mayólicas.

La casa fue utilizada para filmar diversas películas, series y videos musicales, como la recordada serie Locas de Amor, producida por Pol-ka en 2004 y, protagonizada por Leonor Manso, Julieta Díaz, Leticia Bredice, Diego Peretti, Alfredo Casero, etc.; Mujeres Asesinas y Epitafios, protagonizada por Julio Chávez, Paola Krum, Antonio Birabent y Cecilia Roth.

En 2008, el inmueble fue adquirido por una reconocida inmobiliaria de la zona, posiblemente para demolerla y construir un edificio pero, gracias a la gestión de la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto,la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires le otorgó protección estructural (Ley N° 2858/08).  Sin embargo, desde ese momento la casa agoniza: frustrado el proyecto inmobiliario, los nuevos dueños la abandonaron a su suerte, fue intrusada en diversas ocasiones, y el Gobierno porteño tampoco hacer valer la protección estructural que posee ni impulsó su recuperación.

En 2009 y 2011 se presentaron dos proyectos de ley para declarar la casa de utilidad pública y que se convierta en el Museo de la Democracia “Francisco Beiró” y en un centro cultural. Ambos proyectos se aprobaron en la Comisión de Cultura pero se rechazaron en la de Finanzas. Desde entonces, si bien hubo proyectos para protegerla y darle una utilización cultural, los dueños no han mostrado intención de cuidarla ni tampoco de venderla.

Ahora, vecinos iniciaron una campaña para que la Legislatura porteña acompañe la expropiación del predio antes que los diputados entren en el receso de verano y pierda estado parlamentario una iniciativa en ese sentido. Piden que en la última sesión ordinaria del año, prevista para el 15 de diciembre, se incluya en el temario la recuperación de la propiedad atendiendo que registra un proceso de deterioro evidente de su estructura.