Una visita de legisladores de la principal fuerza opositora a Horacio Rodríguez Larreta, busco sellar este martes acuerdos de convivencia política en medio de la crisis sanitaria que vive el país. Fue una reunión para aflojar tensiones. Las dos situaciones ciertamente conflictivas que vivió el gobierno porteño en las últimas horas, con casos que bordean hechos de corrupción al detectarse sobreprecio en la compra de barbijos y también en la contratación de habitaciones de un hotel en cuyo directorio hay un familiar directo del Jefe de Gobierno porteño, hubieran sido en otro momento una oportunidad para lanzar munición gruesa por los opositores contra Larreta. Nada de eso ocurrió.
En tiempos de pandemia es prioridad mantener un clima de convivencia cordial. En declaraciones de rigor el titular del bloque del Frente de Todos, Claudio Ferreño, señaló “discutimos acerca de las problemáticas que más afectan a los porteños y las porteñas, en el marco de la pandemia desatada por el Covid-19”. Fue el único que expresó algo, al menos hasta el momento en que se escriben estas líneas. Ferreño es un “albertista” de la primera hora, tiene línea directa con el presidente, sabe lo que desde la Rosada quieren escuchar. También estuvieron, el camporista Javier Andrade y María Rosa Muiños. El oficialismo aportó los suyos. Llegaron a la sede de Uspallata, además de Larreta, el vicejefe, Diego Santilli; el vice de la Legislatura, Agustín Forchieri; y el jefe del bloque Vamos Juntos, Diego García de García Vilas quien está al frente en el manejo de las habitaciones en hoteles que están recibiendo a los argentinos repatriados que llegan al país desde distintos lugares del mundo gracias a la tarea de Cancillería, Ministerio de defensa y Aerolíneas Argentinas.
Los diputados peronistas manifestaron su preocupación por los protocolos y el manejo de la pandemia en las villas y los barrios del sur de la Ciudad. También en los geriátricos y asilos porteños, y las medidas de protección del personal de la salud. Un parte de prensa del FDT, reseñando lo dicho en el plenario, no refirió a barbijos ni hoteles contratados con sobreprecio. Larreta respondió y acomodó su verborragia a cada circunstancia. Todos sabían que lo importante era la foto mostrando voluntades políticas contrapuestas que siguen unidas, pese a las vicisitudes, en medio de la catarsis sanitaria.








