Tiempos donde la crueldad crece como argumento político electoral

Por Claudio Leveroni

No pocos en nuestro país se preguntan una y otra vez como es posible que un personaje con características tan particulares y de tan poca empatía social como Javier Milei pudo llegar a la presidencia. La respuesta que se encuentra más a mano es la de apuntar esa responsabilidad a gobiernos anteriores, entendiendo que han dejado la impronta del fracaso de la política tradicional, o al menos la que estuvo al frente del destino del país en las últimas décadas. Posiblemente, si adentramos más en la búsqueda de mayores indicadores, encontraremos que esa respuesta casi instintiva se derrumba con rapidez.

Hay cambios culturales que marcan épocas tanto en Argentina como en el mundo. Hay estampas, sellos que nos ayudan a enmarcar las características predominantes de estos tiempos y pueden ayudarnos a encontrar esa respuesta a la pregunta inicial de estas líneas.

En los últimos días se pueden rescatar dos hechos que el gobierno instaló para adueñarse de una de las tendencias predominantes de estos tiempos: La crueldad como conducta de campaña electoral, entendiendo que resulta cautivante para una franja poblacional de nuestra sociedad.

Son tan solo dos postales muy visibles y elocuentes de lo que representan. La primera fue un Decreto por el cual se disolvió el Coro Nacional de Niños que estaba vigente desde 1967. Se lo presentó en el marco de un ajuste fiscal. Argumento poco sólido si tenemos en cuenta que cada uno de los 19 menores cobraban un subsidio de $ 200.000 y su directora un sueldo de algo superior a los $2,5 millones.

Esta semana el coro se presentó en un plenario de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados pidiendo se derogue ese Decreto. Con lágrimas en sus ojos los menores entonaron algunos temas. Mientras esto hacían diputados libertarios les daban la espalda conversando entre ellos como una forma de desprecio al reclamo. El padre de uno de los menores no pudo contener su bronca y les recriminó esa actitud, al tiempo que les decía que él se arrepentía de haberlo votado a Milei.

Un segundo dato que ayuda a describir la existencia de una campaña de crueldad llevada adelante por el gobierno nacional, entendiendo que es un buen argumento electoral, la ofreció esta semana el Ministro de salud de la Nación, Mario Lugones. Fue cuando anunció que ya no se atenderá en forma gratuita a extranjeros en hospitales nacionales. El mensaje encriptado de esta decisión es trasmitirle a la población ahorro fiscal. Lo cierto, es que es casi nulo ese ahorro atendiendo a que son casi inexistentes los hospitales nacionales. En la enorme geografía de la provincia de Buenos Aires hay solo uno, el Posadas.

Con estas dos estampas rescatadas de los últimos días se puede observar que el gobierno quiere mostrar la crueldad como decisión política. Lo hace entendiendo que está representando a una franja del electorado que, pese a no estar recibiendo beneficios de su política socio-económica, se siente identificado con esa consigna.

La llamativo de esta lectura no es el apoyo a la crueldad de un sector numeroso de argentinos, la novedad es que esta característica nunca se expuso de manera tan explícita como un argumento valioso de gestión. Con esta tendencia sobredimensionada del egoísmo individualista es esperable que el Gobierno no atienda demandas sociales de quienes padecen las consecuencias del modelo actual que lleva adelante.

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