Los videos filtrados mostrando a la primera ministra socialdemócrata de Finlandia, Sanna Marin (foto), en una fiesta íntima, fueron el centro de las peguntas de los periodistas que la abordaron este jueves. En las imágenes viralizadas se observa a la joven funcionaria bailando íntimamente con el cantante finlandés Olavi Uusivirta, así como la foto de dos mujeres semidesnudas besándose en la residencia oficial de la gobernante.

Marin, que con 34 años se convirtió en la primera ministro más joven en la historia del país, explicó que quiere creer que la gente prefiere fijarse en el trabajo que hacen los políticos, antes que en su vida personal. “Yo también soy humana. Echo de menos, en medio de estas nubes oscuras, la alegría, la luz y la diversión“. Y agregó que “no ha perdido ni un solo día de trabajo” y en tono autocrítico señaló “Voy a aprender. Estoy haciendo mi trabajo tan bien como siempre”

La oposición política lejos de explotar la situación (uno podría imaginar que sucedería aquí con algo igual) opinó de manera similar a Marin en relación a su vida privada encaminando sus críticas a la gestión. Uno de sus referentes, Petteri Orpo, dijo esperar que la atención de los medios de comunicación y de la opinión pública se centre ahora en “lo que la primera ministra no está haciendo, Tenemos una crisis energética, una inflación galopante, problemas en la sanidad. Necesitamos liderazgo“, afirmó.

La ministra finlandesa de Educación, Li Andersson, aseguró que la vida privada de la primera ministra no afecta el funcionamiento interno del gobierno. Añadió que espera que el debate pase a centrarse en “cuestiones sustanciales”, entre ellas la situación ucraniana, el difícil invierno que se avecina y la crisis energética.