La ausencia de Larreta, o de alguno de sus funcionarios, en la reunión informativa que brindó el Presidente junto al Ministro de Economía sobre la renegociación de la deuda que Macri tomó con el FMI , dejó mal parado al Jefe de Gobierno porteño puertas adentro de la alianza que integra en Juntos por el Cambio. Fue el único distrito ausente a la cita institucional definida, insólitamente, por Larreta como lo que fue, una reunión política.

Larreta enfrenta varios embates internos que complican su aspiración para instalarse definitivamente como el candidato presidencial por esta alianza para el 2023. El radicalismo viene dando síntomas que no volverá a ser furgón de cola. Los tres gobernadores propios (Jujuy, Mendoza y Corrientes) se alinearon para asistir con algún representante propio al plenario realizado en el Museo de Bicentenario. El jujeño Gerardo Morales, que ya lanzó su candidatura presidencial, fue más lejos aún. Reconoció que fue el gobierno de Macri quien tomó la deuda. Aunque obvio, es una definición políticamente fuerte. La UCR está dispuesta a pasarle todas las facturas posibles a un Pro que arrastra su propia interna.

La confrontación Larreta – Bullrich, se agrieta cada vez más. La ex de ministra de seguridad dispara con munición de extrema derecha. Anuncia encuentros con Milei para erigirse como la Bolsonaro argentina, es un límite que Larreta prefiere obviar. No le será fácil. Para colmo, Macri sigue mostrando poder. Conocedor de sus inclinaciones por husmear a propios y ajenos, no pocos sospechan que hay más videos por difundir como el de la semana pasada, bautizado la Gestapo de Vidal por la expresión de deseo manifestada por quien fuera el ministro de Trabajo de la ex gobernadora. ¿Que sentido tiene mandar a grabar ese video, sino es para armar carpetazos? El cableado del despacho en el Banco Provincia, donde se realizó esa reunión, debe haber servido para varias tertulias turbias más.

Larreta se llamó a silencio cuando en conferencia de prensa lo consultaron por ese video. Su coequiper Vidal, aparece herida y con muchas explicaciones por dar, incluyendo el origen de los fondos para comprar un departamento en el barrio más exclusivo de CABA por el que pagó más de 500 mil dólares. La explicación dada en canales amigos de una financiación de la propia vendedora del inmueble, resulta poco creíble.

El cascoteo permanente que recibe la derrotada ex gobernadora mostrando errores propios que bordean el delito, la esta corriendo de la escena principal como aspirante a suceder a Larreta en el trono porteño. Los enemigos internos que cosechó fueron los primeros en bajarle el pulgar, los amigos se desvanecen en las malas. Bajo este influjo las chances del flamante radical Martín Lousteau se agigantan. Larreta enfrenta un momento de máxima debilidad, amaga con una firmeza que no es tal. Su poder se va esmerilando y hasta los medios que ayudó con pautas publicitarias extraordinarias empiezan a verlo como un candidato en retroceso.