Por Claudio Leveroni

Máximo Kirchner sorprendió con una carta que hizo pública anunciando la renuncia a la presidencia del bloque de diputados al no compartir los términos del acuerdo que el gobierno cerró con el FMI. “No aspiro a una solución mágica, solo a una solución racional”, califica en la esquela el diputado nacional y referente de La Cámpora.

Alberto Fernández, poco después de hacerse pública la carta, señaló que Kirchner se lo había anticipado telefónicamente. “Intente convencerlo que no renunciara, pero era una determinación que ya había asumido”, comentó el primer mandatario en un reportaje en C5N asegurando que “este acuerdo con el Fondo no fue muy distinto al de Néstor Kirchner”

El presidente también aclaró algo muy significativo. Comentó que el propio Máximo le dijo que la vicepresidenta no estaba de acuerdo con su salida de la presidencia del bloque. No se trata de un detalle menor. La renuncia generó un revuelo de consideración fuera y dentro del espacio del Frente de Todos. Desde el interior, a la sorpresa inicial del anuncio, le siguieron más críticas que apoyos. La determinación de Kirchner no fue consensuada con el núcleo que conduce, varios referentes centrales de La Cámpora se enteraron por los medios de su renuncia. Otros, salieron a defenderlo ampliando el terreno informativo.

Leopoldo Moreau explicó que la posición de Máximo era conocida por el presidente desde el primer día de su mandato. Resaltó que el presidente debió no solo rechazar, como hizo, seguir recibiendo fondos del crédito de 57.000 millones de dólares del FMI, también debió anunciar la suspensión de los desembolsos correspondientes hasta acordar un nuevo arreglo y no llegar a una situación límite con las reservas del BCRA como se encuentran en la actualidad. “Se entregaron al FMI más 6 mil millones de dólares en estos últimos meses, fue un error del presidente y Guzmán”, señaló Moreau.

La oposición, especialmente la mediática, cree estar ante la oportunidad de mostrar divisiones en el gobierno. La contundencia de la carta de Kirchner les sirve de argumento más que la renuncia misma. Hacen lectura primaria de los hechos. Hambrientos por conseguir argumentos que los coloque en perspectiva de ataque, engullen los hechos como una invitación a despedazar la gestión. Todo muy elemental. Acaso, no vean la posibilidad que esta situación termine fortaleciendo al presidente en su andar hacia las presidenciales del año próximo y alimenten una temprana estrategia electoral del oficialismo.