Pese a los rumores fogoneados de usinas interesadas en acelerar un proceso de descomposición del gobierno nacional, los mercados cerraron con relativa calma este miércoles. El dólar marginal luego de dispararse el lunes hasta un récord de $280, bajó con fuerza hasta los $255, de esta jornada, lo que representa $3 más que el martes.

Se trata de un mercado de escaso volumen de movimiento pero con mucha influencia mediática que concluye su recorrido coronando en una opinión pública temerosa de perder poder adquisitivo. El clima que genera la cotización del dólar ilegal provoca más daño a la economía argentina que su real incidencia cotidiana referida al volumen que representa. No es algo nuevo en nuestro país. Desde hace décadas se convive con esta incertidumbre manejada por un pequeño mundillo de la city porteña timoneado por grandes grupos económicos, en especial entidades bancarias que suelen tener un corredor paralelo al legal para permitir el drenaje permanente de dólares al exterior.

Acaso sea el momento para avanzar con medidas de mayor control y castigo penal para quienes alimentan la marginalidad en el manejo de la moneda extranjera, ocasionando un daño por goteo en la comunidad. Minimizar esos daños argumentando el escaso volumen de las operaciones, termina justificando la marginalidad de los mismos y sus daños económicos.