El Secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, Gustavo Béliz, está en la mirada de un sector del Frente de Todos que le reclama atienda con urgencia requerimientos para el inicio de obras de gran envergadura que están paralizadas, en algunos cosas desde hace más de cuatro años, y mantienen en el presente la misma incertidumbre culpa de la demora que sufren autorizaciones administrativas que están cajoneadas en su área.

Se trata de varios proyectos que mencionó el senador nacional Oscar Parrilli en una nota enviada a la Comisión de Minería, Energía y Combustible bajo advertencia de citar a la Cámara alta al funcionario para que de explicaciones del inexplicable letargo que existe para continuar un proceso administrativo que ya tiene la aprobación política correspondiente por parte de la máxima autoridad del Poder Ejecutivo, es decir del Presidente Fernández.

Entre estas obras se encuentran las represa de Chihuido I (río Neuquén), la central térmica Manuel Belgrano, el anillo energético AMBA I (fortalecimiento de líneas de transmisión) y dos proyectos nucleares fundamentales: la cuarta central Atucha III y el desarrollo propio del reactor modular Carem. Desde el miércoles pasado, día en que fue aprobado a través del decreto 269 se suman también las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner sobre el río Santa Cruz que han quedado facultadas para el financiamiento de su construcción.

Lo particularidad que tienen todas estas obras es la participación de China en las mismas a través del financiamiento o adquisición de material sensible, como es el caso de un reactor nuclear para Atucha III. Funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos han llegado a nuestro país cuestionando en despachos oficiales semejante participación China. Acostumbrados a manejar el llamado “patio de atrás” del país del norte, buscan tener participación en emprendimientos de áreas sensibles como la nuclear.