Mucho antes del mediodía del martes Quiros respondió el llamado de Larreta. El jefe de gobierno quería explicaciones por los desbordes que se reflejaron en infinidades de las agrias postales urbanas mostrando adultos mayores teniendo una humillante espera para recibir la vacuna contra el Covid. Pensaba hacer su primera salida, tras el aislamiento por haber ido a Brasil, visitando el Luna Park en plena vacunación. Las imágenes de la tele desvanecieron rápidamente esa posibilidad.
La primera reacción de Quirós fue justificar la indigna situación de los abuelos echando culpas afuera. Habló de excesos en el número de acompañantes de los adultos mayores de 80, la franja etaria que tiene turno por estos días. Fue el argumento inicial que le pasó a los medios de comunicación que acompañan la gestión porteña. Larreta parafraseó a Sarlo, “a mí no Ferrán”. El día anterior ya hubo indicios que el tema se desbordaría en cualquier momento. Desde el vacunatorio de La Rural lo hicieron notar en un whatsapp interno de los funcionarios top de la ciudad.
Este miércoles todos se reunieron a primera hora en la sede de Uspallata. Ahí, el titular de la cartera de salud explicó que el cierre de 26 de los 29 vacunatorios, para concentrar toda la actividad en San Lorenzo, la Rural y el Luna Park resultó un fiasco. “Hoy todo será mejor”, explicó. Fue así. Hubo más sillas, gazebos y mejor atención personal.
La ciudad recibió 281.625 vacunas y aplicó 192.852. En esa reunión de gabinete se le explicó a Larreta que había 112 miles mayores de 80 inscriptos en el listado oficial. Más de 70 mil aún están esperando por alguna de las dos vacunas que les toque en suerte (Astrazéneca o Sputnik V). En las heladeras porteñas quedan 22 mil dosis, el restante corresponde a la vacuna China destinada a menores de 60 esenciales, es decir personal de salud y docentes. A un ritmo de cinco mil vacunados diarios se terminarán el fin de semana.


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