El último desafío que deja el Indio Solari

El impacto social que generó el fallecimiento del Indio Solari surge como una interpelación tanto para la dirigencia de nuestro país como para quienes a diario interpretan los sucesos que nos atraviesan.

La cantidad de personas que se movilizaron para participar de su despedida en Villa Domínico, sumado a la forma en que lo hicieron, merece ser analizada como uno de los hechos socialmente más impactantes de los últimos años en nuestro país. Acaso, uno de los principales desafíos que representa el análisis de este acontecimiento es no limitarlo solo al indiscutido sentimiento hacia el cantautor. La lectura debe ser mucho más amplia. Semejante movida no parecer ser solo un fenómeno afectivo hacia una enorme figura como Solari.

Subyacen por detrás de este acontecimiento manifestaciones que nos obligan a interpretar que nos está diciendo tamaña multitud atravesada por el dolor de una muerte. Hay mucho más que amor por ese artista que permanentemente invitaba a escalar con pasión sueños personales y colectivos. Existe un cuestionamiento a lo establecido que no conforma al conjunto, al menos a ese que se moviliza cantando la obra de Solari.

Los negadores a interpretar esta expresión justifican su limitación ligándola a desbordes marginales y violentos. Estaban convencidos que era lo que se iba a producir durante la ceremonia de despedida. No ocurrieron. Fue un desfile tan pasional como multitudinario. No se había visto algo similar en décadas, mezclando el dolor por el que ya no está con cuestionamientos políticos y sociales. Una demostración de insatisfacción que se hizo poesía.

 

 

 

 

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