La deuda externa representa para cualquier nación un lastre que encadena sus decisiones soberanas si la misma supera la capacidad de pago que tiene el país. Es lo que le vuelve a suceder en Argentina a partir del irresponsable endeudamiento que asumió desde la presidencia Mauricio Macri en 2018 cuando decidió, sin pasar por el Congreso Nacional, un feroz endeudamiento con el FMI por 57 mil millones de dólares de los cuales se giraron 44.500 millones. Fue una decisión a sola firma, de tanta gravedad que también rompió con las normativas que regulan el organismo financiero internacional.

Una situación angustiante similar se mantuvo en el país durante dos décadas y media, desde principio de los años 80 hasta el 2005. Se inició con un endeudamiento ordenado por la dictadura militar que irrumpió en 1976 que atravesó varios gobiernos democráticos y terminó desencadenando la crisis económica y social más profunda de nuestra nación con default y estallido social en 2001.

Cuando Néstor Kirchner accede a la Rosada Argentina se encontraba en un estado de degradación y erosión interna brutal que lo llevó a tomar determinaciones drásticas. Propuso una negociación con acreedores y en 2005 el país logra salir del default por 81.800 millones de dólares, tras reestructurar la deuda con el 76 % de los acreedores privados. El 3 de enero de 2006 Kirchner anunció la cancelación, en un solo pago, de la deuda con el Fondo Monetario Internacional por más de 9800 millones de dólares.

El porcentaje de la deuda argentina en su PBI, que es la medición real para saber la capacidad de pago del país, era de 139,5% en 2003. Tras la quita con acreedores privados y el pago al FMI, el país recuperó determinaciones estratégicas y soberanas que permitieron minimizar el peso de la deuda pasando a representar el 38,9% del PBI en 2011. La embestida neoliberal de los cuatro años de Macri llevaron la deuda externa argentina bruta, en 2020, a 335.582 millones de dólares, representando el 102,8% del PBI.

Otro dato que resalta en la observación de estos últimos años es que en 2015 solo el 13% de la deuda externa estaba fijada en dólares. En la actualidad el 76,5% de ese monto esta valuado en moneda extranjera (el 59,9% en dólares norteamericanos) y solo el 23,5% en pesos argentinos.