La determinación del gobierno de fijar el valor de un “dólar soja” hasta fin de agosto que incentive la liquidación de los productores es una determinación política cuyo resultado, es de suponer, esta medianamente garantizado por un acuerdo previo del gobierno con los principales acopiadores de soja.

Desde el Banco Central estiman que el nuevo panorama planteado a partir de esta última resolución para los productores, permitirá el ingreso de U$S 5.000 millones de dólares que reforzarán las enflaquecidas reservas que están padeciendo una fuerte caída por la demanda energética que comenzará a declinar recién en septiembre.

El mapa de concentración cerealera del país muestra que en la actualidad los productores retienen, aproximadamente US$ 20.000 millones en silos. Las 3/4 parte de ese monto (US$ 15.000 millones) están en manos de unos pocos como Cargill, ADM, Bunge, Wilmar, LDC, Glencore y COFCO, empresas nucleadas en la poderosa Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).