Con la presencia de Alberto Fernández entre los invitados asumió este miércoles Pedro Castillo como nuevo presidente en Perú. “Un Gobierno del pueblo ha llegado para gobernar con el pueblo y por el pueblo. No los defraudaré”, afirmó el flamante mandatario en el discurso pronunciado ante el Congreso inmediatamente después de que jurara como presidente para el período 2021-2026. También prometió un “cambio responsable”, con respeto a la propiedad privada y a los avances logrados en los últimos años, y adelantó que habrá “un golpe de inversión pública” e hizo hincapié en las zonas rurales y más pobres.

Castillo afirmó que es “totalmente falso” que su Gobierno vaya a incurrir en expropiaciones o estatizaciones, como afirman sus adversarios, pero advirtió que habrá un sistema en el que “las grandes empresas no estafen al fisco” y en que el Estado asuma un rol fiscalizador en “la defensa del ambiente y los derechos de los consumidores”.

La dirección que tomará el gobierno del presidente Castillo es una verdadera incógnita, están los que visualizan un gestión similar a la que llevó adelante Evo Morales en Bolivia, pero su primer mensaje parece no encuadrarlo en ese camino. La prudencia para no agitar fantasmas entre la mitad de los peruanos que no lo voto, lo direccionan a readaptar un encuadro político que se aleje de planteos sociales más determinados. Castillo habló de “una nueva constitución política que permita adaptar los cambios actuales” y “garantizar los ingresos del Estado nacional”.