Europa se prepara para traspasar sus peores inviernos en los últimos años. No solo por la habitual ola de frío que en esa época del año atraviesa el viejo continente, este año se agrega la agudización de la crisis energética producto de la guerra en Ucrania.

Las tarifas de los servicios públicos, especialmente gas y electricidad, se han incrementado jaqueando a los sectores de menores ingresos. Además, se han fijado límites para el consumo (sobrepasado el costo se incrementa) y hasta sugerencias insólitas como la planteada por la ministra de Medio Ambiente de Suecia, Simonetta Sommaruga, que promovió nuevas medidas para reducir un 15% el consumo energético recomendó bañarse de a dos para gastar menos energía.

Alemania fue más al bolsillo transformando en planeros a todos sus habitantes. Semanas atrás anunció un pago único de 300 euros para cada ciudadano para poder afrontar las tarifas. No acaba ahí el plan de apoyo. Todos los ciudadanos que estén percibiendo prestaciones sociales recibirán otro pago único de 100 euros, igual que las familias que tengan niños, que tendrán derecho a un cheque de 100 euros por niño. Además, los jubilados recibirán 300 euros, mientras que los estudiantes recibirán 200 euros.

El Gobierno alemán también asumió un compromiso soberano empresarial al nacionalizar el importador de gas Sefe, antes Gazprom Germania, para protegerlo de la quiebra.

Francia asumió una idea parecida a la alemana. Su plan fue dar cheques energéticos de 100 euros a 38 millones de franceses que ganan menos de 2.000 euros al mes. También extendió hasta final de año el techo al precio del gas para conseguir que la factura en el mercado regulado solo suba un 4 % este año.