Por Claudio Leveroni

La frase con recorrido popular, “Argentina país generoso”, suele reposar como una suerte de explicación casi mágica para entender circunstancias que surgen como absurdas o poco entendibles relacionadas a una persona ocupando inesperadamente un lugar de privilegio. Una definición que tiene anclaje, por estos días, en el armado político que está ensayando la alianza Juntos por el Cambio.

María Eugenia Vidal ha sido bendecida para encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales por el oficialismo porteño. La otrora orgullosa bonaerense (así se presentaba en su Twitter) viene de sufrir una durísima derrota en su intento, dos años atrás, por ser reelecta como gobernadora. Su pésima gestión fue castigada en las urnas, obtuvo solo el 38% de la voluntad del electorado. Es errado pensar que Vidal fue arrastrada a la derrota por la desastrosa administración nacional de Macri. En su intento por quedarse en la Rosada el ex presidente la superó en más de 2 puntos.

Tampoco es descabellado interpretar que el resultado electoral del 2019 no fue solo un castigo a su fallida intervención como gobernadora. Muchos bonaerenses antes de votar tomaron en cuenta de sus reiterados empecinamientos para dejar en claro que no pensaba inaugurar más hospitales ni tampoco universidades regionales, ya que en su propio decir ningún pobre llega a estudios universitarios.

Fueron temerarias afirmaciones de Vidal tentando su suerte. Acaso, pensando que su prueba más complicada ya la había superado cuando la mayoría de los votantes que la acompañaron en 2015 pasaron por alto su participación, en 2000, como asesora de Recursos Humanos del PAMI que conducía Larreta. En una de las siete cartas que dejó escritas Rene Favaloro antes de suicidarse ese año, refería al infructuoso reclamo de 195 facturas que tenía demoradas para cobrar del PAMI. El organismo no le reconoció esa deuda millonaria y lo terminó hundiendo.

Vidal encabeza la lista de aspirantes a diputados nacionales de Juntos por el Cambio por la ciudad de Buenos Aires. Una ciudad, sin dudas, generosa.