Mezclados en medio de las mesas de difusión que instalan por estos días las distintas fuerzas políticas que disputan el voto de los ciudadanos en las próximas elecciones, suelen aparecer repentinamente vecinos de distintos barrios de Vicente López que se manifiestan en lo que viene siendo un descontento en franco crecimiento en los últimos años. Las sospechosas ordenanzas de excepción, que han permitido la construcción de torres en barrios históricamente de casas bajas, están arruinando la calidad de vida de quienes habitan este distrito del norte bonaerense. Ordenanzas empujadas por poderosos intereses económicos que plantean desarrolladores inmobiliarios con la bendición del intendente Jorge Macri y los concejales de distintas fuerzas políticas que nutren el recinto deliberativo local.
Como muestra la imagen que acompaña la nota, los vecinos hartos de la destrucción de su hábitat se manifiestan con más bronca que organización. En algunos casos lograron paralizar proyectos con cautelares judiciales. A la larga el poder político de turno y los negocios van de la mano y concluyen exitosamente su objetivos. La mayoría de los sectores políticos evitan el tema. Los candidatos a concejales de las distintas fuerzas prefieren hablar de otras cuestiones, según denuncian los enojados vecinos de un distrito donde Jorge Macri gobierna con extraordinaria comodidad gracias al 62% de los votos que obtuvo en su última elección.
«Es extraño, porque los mismos vecinos que se quejan por la construcción de torres en La Lucila, Olivos o Florida, terminaron votando a quienes aprobaron esos proyectos», reseña el periodista Miguel Armaleo que también es candidato a concejal por el Frente de Todos y milita abiertamente contra las políticas de Macri que elevan torres en el barrio que lo vio nacer hace 65 años. «Desde siempre me pareció una aberración la destrucción de la arquitectura local y el emplazamiento de edificios en nuestro distrito. Es lógico que los vecinos nos interpelen sobre este tema. Pasa que muchos, inexplicablemente después van y votan a quienes avalan estas excepciones». Alentado por la esperanza que esos tiempos concluirán, Armaleo augura un costo político para el oficialismo en Vicente López en las próximas elecciones. «El descontento es muy grande, y se hará sentir en el voto», afirma mientras conversa con el grupo de vecinos angustiados por las torres que han sido aprobadas para instalar donde actualmente funciona el colegio San Andrés. Uno de ellos le recrimina recordándole que concejales de su espacio político acompañaron la votación de Macri. El periodista acepta que eso fue así y explica porque integra una de las tres listas (la número 8) que tendrá en las PASO el Frente de Todos.



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