Un ingenioso título del matutino La Nación sintetiza la sensación que ha generado enterarse del costo de las entradas para ver el debut en las eliminatorias de la selección nacional de fútbol ante Ecuador esta noche en el estadio de River. “La selección de todos, entradas para pocos”, describe con extraordinaria precisión el artículo en cuestión.

Lo que debería agregarse casi de inmediato, después de la indignación por la determinación tomada por la AFA conducida por Claudio Tapia, es que el Dios mercado rige esas conductas. A mayor demanda el precio sube y sube. $90.000 una platea representa que cada minuto de partido le cuesta a los ojos de cada asistente $1.000. La popular se estableció en $19.000. Todas se agotaron de inmediato, seguramente hubiese pasado lo mismo si el precio habría sido mucho más alto aún, solo habría variado el perfil socio económico del espectador.

Hasta Lionel Scaloni se sorprendió por el alto precio de las entradas para ver a la Selección. Comentó que pagó por 9 butacas 900 mil pesos mostrando, además de su gran poder económico, cierta indignación por semejante tarifa.

Los ingresos económicos más importantes de la AFA no provienen de las recaudaciones. Los derechos televisivos le dejan más de US$ 50 millones por temporada. Además, ganar la Copa del Mundo representó un premio de US$ 42 millones por parte de FIFA y otros US$ 10 millones por la CONMEBOL. Los ingresos de la AFA no se agotan ahí. La imagen del seleccionado argentino cotiza alto tanto para quienes pagan para ser su sponsor, como cuando es contratada para disputar amistosos.