Se derrumbaron las descalificaciones sobre la Sputnik V

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Por Claudio Leveroni

En año electoral toda especulación es posible si permite limar las posibilidades del adversario y sumar algunos puntos propios. Esa parece ser la razón que alimenta un comportamiento estratégico que la alianza Juntos por el Cambio puso en marcha en las últimas semanas al apostar que encontrará fisuras en la Sputnik V para caerle al gobierno.

El pacto interno dentro de la fuerza que gobernó hasta diciembre de 2019 ha sido degradar la calidad de la vacuna reavivando consignas que atrasan varias décadas. Configuran el viejo mapa soviético en sus mentes y auguran que detrás de las dosis acecha el comunismo. “Hay una alianza geopolítica crucial, Putin es tan terrible como Stalin”, expresó Carrió en un reportaje y replicó más tarde desde su cuenta en twitter. La aspirante a la gobernación bonaerense fue más lejos aún, le pidió a la gente que no se vacunen con la Spuntik V y presentó una denuncia penal contra el presidente Alberto Fernández y el Ministro de Salud, Ginés González García por supuesto envenanamiento a la población.

Comentarios del mismo tenor fueron lanzados a boca de jarro por opositores varios. El acuerdo interno también incluye a quienes tienen responsabilidades ejecutivas administrando comunas. La presidenta del Pro, Patricia Bullrich, se encargó de alentar a los propios de su espacio para que endurezcan las críticas contra la campaña de vacunación. La bajada de línea prendió en la Ciudad y el Gran Buenos Aires. Horacio Rodríguez Larreta reclamó mayor información del instituto Gamaleya y ordenó a sus funcionarios no vacunarse.

Intendentes opositores del Gran Buenos Aires, como Jorge Macri en Vicente López, no se vacunaron. Otros lo hicieron, como Gustavo Posse en San Isidro, pero prefirieron no reflejarlo en una foto. Extraño esto último ya que el valor de hacerlo es mostrarse como ejemplo, de lo contrario no debería haberse vacunado ya que no es personal sanitario.

En el mal llamado interior del país no todos siguieron el mismo camino. El correntino Gustavo Valdés (foto) se aplicó las dos dosis, puso el brazo y dejó que una instantánea reflejara que la salud pública se encuentra por encima de la mezquindad electoral. Otro gobernador radical, el mendocino Rodolfo Suarez declaró que se vacunará cuando sea su turno ya que ahora es el tiempo del personal sanitario.

Las especulaciones opositoras sobre la calidad de la vacuna rusa se fueron derrumbando con el correr de los días. Los miles que la recibieron la toleraron sin haber tenido reacciones molestas. El respaldo final fue el informe de la revista científica británica The Lancet expresando que la Sputnik V tiene una eficacia del 91.6%, no causa efectos adversos y genera un nivel de anticuerpos superior al de los pacientes recuperados de la enfermedad.