En el lujoso Country Club Cumelén de Villa La Angostura se reunieron este fin de semana expresidente Mauricio Macri y el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Ambos están de vacaciones en el sur y programaron el encuentro en la búsqueda de esmerilar asperezas y buscar puntos en común con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del año próximo.

El Jefe de Gobierno porteño no termina de marcar distancia del ex presidente, que sigue teniendo aspiraciones de mantener el liderazgo dentro del Pro, la fuerza política que cobija a ambos. Hay un entorno de Larreta que lo alienta a tomar distancia de las políticas más cuestionadas del gobierno que cayó en las elecciones del 2019, como el irresponsable endeudamiento que tomó en 2018 con el FMI y la mesa judicial que espiaba y operaba a propios y ajenos. El alcalde porteño no termina de dar ese paso, acaso temeroso de recibir un contragolpe que lo hiera políticamente, los carpetazos están a la orden del día.

Haber instalado a Jorge Macri en su entorno resulta ser una estrategia elegida por Larreta para generar acercamientos y renegociaciones. Pero, se sabe, Macri no tuvo tregua ni siquiera con familiares más directos, mucho menos lo tendría con un primo con quien nunca soldó amistad profunda. El ex intendente de Vicente López señala lo contrario. Se ofreció como mediador esperando recibir como premio la candidatura para ser el reemplazante de Larreta en la ciudad. Una candidatura para los que hay varios postulantes de peso dentro de la alianza de derecha, radicales incluíos.