El progreso mundial en la reducción de la pobreza extrema prácticamente se ha detenido, así lo asegura el Banco Mundial a través de un informe anual relacionado a la serie pobreza y prosperidad. Según el organismo durante casi 25 años, el número de personas que viven en la pobreza extrema —con menos de USD 1,90 al día— disminuyó constantemente. Sin embargo, la tendencia se interrumpió en 2020, cuando la pobreza aumentó debido a las alteraciones causadas por la crisis de la COVID-19 y los efectos de los conflictos y el cambio climático, que ya habían estado desacelerando la reducción de la pobreza.

Por cierto que se trata de conceptos relativos en cuando a la disminución previa de la pobreza antes de la pandemia. Hasta ese momento se hablaba de 1.300 millones de personas viviendo en extrema pobreza, sobre una población mundial de casi 8 mil millones. La postpandemia, según el Banco Mundial, habría agregado entre 75 y 95 millones más. El organismo asegura que la inflación inducida por el precio de los alimentos puede tener un impacto particularmente devastador en las familias pobres.

La pobreza se profundizó con la pandemia y los nuevos conflictos bélicos que conmueven a Europa por estos días. Sin embargo, con anterioridad ya los modelos de distribución de riqueza mostraban su fracaso y no precisamente en países pobres. En California, una zona siempre vista como de las más prósperas de Estados Unidos, en 2018 ya tenía un índice de pobreza que trepaba al 19% con 7,5 millones de personas incluidas en esta categorización. Miles de ellos viviendo en carpas en la calle. Una postal poco difundida que sorprende a los visitantes que llegan a esta particular región del norte de América.

Investigaciones sugieren que, casi con toda seguridad, los efectos de las actuales crisis se harán sentir en la mayoría de los países hasta 2030. En estas condiciones, el objetivo de reducir la tasa absoluta mundial de pobreza a menos del 3 % para 2030 —que ya se encontraba comprometido antes de la pandemia— es ahora inalcanzable a menos que los países tomen rápidamente medidas de política importantes y significativas.