Por Claudio Leveroni

Estamos ante un acontecimiento extraordinario en la región que puede introducir cambios trascendentes para los años por venir. Si este domingo Lula se consolida nuevamente como figura política central en Brasil, Sudamérica avanzará irremediablemente hacia un fortalecimiento de su soberanía regional.

No se trata solo de la empatía que podamos tener con la figura de quien ya comando los destinos del gigante de la región en años de extraordinaria afinidad política con otros líderes de nuestro continente. Un triunfo de Lula trasciende la frontera de Brasil, abre la posibilidad de poner proa hacia la construcción de criterios de construcción política en común que puedan permitir avanzar en un crecimiento sostenido de Sudamérica.

Lula ya adelantó decisiones que apuntan en este sentido. Anticipó que impulsará la creación de un banco regional y una moneda para américa del sur. Señaló que utilizará las reservas de Brasil para respaldar esta iniciativa que podrán adherir otras naciones de nuestro sur.

Una moneda, respaldada por un banco regional propio de todos los países de este lado del planeta permitirá ampliar y fortalecer las negociaciones del Mercosur con el resto del mundo. El bloque tendrá mayor fortaleza para afrontar no solo los intercambios comerciales con otras regiones, también lo tendrá para negociar con organismos financieros internacionales.

Lula planifica la construcción de una moneda común sudamericana. Bajo el nombre Sur el nuevo billete permitirá reducir el protagonismo del dólar en el comercio regional. No será, al menos en un primer momento, similar al Euro la moneda única que circula en el viejo continente para 19 naciones europeas. Sur será una moneda para el comercio regional y para utilizar con otras naciones. Cada país sudamericano que adhiera podrá mantener la soberanía de sus monedas nacionales.

La iniciativa de Lula arrastra mucha historia en nuestro continente. Bien podríamos encontrar su primer capítulo con la mirada estratégica de San Martín uniendo en su raid libertador a nuestro país Chile y Perú.

Más acá en el tiempo el presidente Juan D. Perón en 1952 planteó, “Ni Argentina, Brasil o Chile aislados pueden soñar con la unidad económica indispensable para alcanzar un destino de grandeza. Unidos forman, sin embargo, la más formidable unidad a caballo de los dos océanos de la civilización moderna. Desde esa base podría construirse hacia el norte la Confederación Sudamericana”. La visión estratégica continental de Perón estaba planteada bajo condiciones políticas favorables en aquellos años. En Chile gobernaba Carlos Ibáñez, quien transitaba por su segundo mandato democrático, y en Brasil comandaba los destinos de la nación el gran Getulio Vargas. Tres gobiernos con afinidades políticas muy similares. Años más tarde volvería aparecer esa misma coincidencia aunque más ampliada geográficamente. La Argentina de Kirchner, el Brasil de Lula, el Ecuador de Correa, la Venezuela de Chávez y el Bolivia de Evo lograron fortalecer el Mercosur y establecer nuevas bases de coincidencias que puede reaparecer en estos días. El triunfo de Lula este domingo será determinante para que esto suceda.

Hay un clima de época que parece favorecer el fortalecimiento de políticas soberanas para nuestra región. Crece pese a los brutales planteos que realiza la siempre empoderada derecha que apostó a construir su poder en estos últimos años en base a una alianza mediática – judicial uniendo las noticias falsas con causas judiciales con bases insostenibles. Así jaqueó a los principales referentes regionales de la patria grande.