En una maniobra que deja ver con absoluta claridad que no reconoce límites a la hora de buscar obtener ingresos, el gobierno lanzó una insólita propuesta. Le puso precio a la obtención de la ciudadanía argentina.
El propio ministro Luis Caputo lo comunicó al anunciar la puesta en marcha del Programa de Ciudadanía por Inversión de Argentina, a través del cual los extranjeros que acrediten haber realizado inversiones relevantes en el país podrán solicitar la ciudadanía argentina. Una propuesta que parece ir de la mano de un Decreto presidencial, avalado en los últimos días por la Corte Suprema de Justicia, de extranjerización de nuestro territorio.
Para estar a tono con semejante comunicación la misma fue lanzada desde el Argentina Week que se realizó en Francia. Entre empresarios europeos las principales autoridades del gobierno argentino inflaron el pecho anunciando que con un aporte directo al Tesoro Nacional de 350 mil dólares se podrá obtener la nacionalidad argentina. Otra opción para acceder a ese beneficio es la suscripción a un título público específico, creado para esta instancia, de 800 mil dólares. Insólitamente Caputo aseguró que la propuesta es una de las «reformas que estamos implementando para atraer inversiones».
La reacción política fue casi inmediata. Hubo consenso entre distintos espacios políticos que conviven en el parlamento para convocar a una sesión especial en diputados para el 15 de octubre. Se multiplican proyectos que buscan poner freno a la venta de la ciudadanía argentina. «Nunca en mi vida pensé tener que hacer un proyecto de ley para prohibir que vendan la ciudadanía argentina», resaltó el peronista Agustín Rossi. Para el diputado santafecino «Milei lo hizo, a pedido de los “popes de la industria tecnológica”.








