Jaque a Larreta entre dádivas y amenazas

Por Claudio Leveroni

La situación de los funcionarios porteños involucrados en el viaje a Lago Escondido tiende a complicarse con el correr de los días puertas adentro de la fuerza política que está al frente de la administración que conduce Larreta. La dádiva, que representa haberse subido al avión privado sin pagar el pasaje más los intercambios de mensajes persecutorios y violentos contra el titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que salieron a la luz tras un hackeo y divulgados masivamente, han desatado una verdadera tormenta interna.

Larreta, de viaje con su novia por Estados Unidos, en principio salió a minimizar los hechos que involucran al ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, y al fiscal general de la Ciudad Juan Bautista Mahiques. Con el correr de las horas, y ante la abrumadora evidencia de mensajes que se multiplicaban evidenciando una llamativa violencia e impunidad, el Jefe de Gobierno se llamó a silencio. Los referentes de las distintas fuerzas que integran el sector gobernante de la Ciudad prefirieron el silencio para evitar cualquier postura en defensa de ambos funcionarios.

La diputada nacional de JxC Margarita Stolbizer lanzó con tibieza que se debería considerar la renuncia de los funcionarios involucrados para no «entorpecer» la causa que lo investigación. «Hay que facilitar una investigación y permaneciendo en esos lugares se puede entorpecer», indicó. Stolbizer fue de las primeras en manifestar algo públicamente. En «off» los periodistas que gastan suela en los pasillos del parlamento nacional y la legislatura porteña recogen críticas, algunas de grueso calibre, por la obscenidad del escenario presentado. Otros, pensando en los tiempos electorales, especulan con el precio interno que deberá pagar Larreta.

Los legisladores que conviven en el Palacio Ayerza y se muestran como los más leales al Jefe de gobierno porteño salieron a desmentir cualquier posibilidad de avalar el armado de una comisión investigadora, camino al juicio político tanto de Mahiques como de D´Alessandro. Se animan a señalar, solo en off, que las voces de las grabaciones que comprometen a los funcionarios no son de ellos. Los que representan a Patricia Bullrich acompañan. En la Coalición Cívica hay una verdadera encrucijada desde su discurso ético y republicano. Carrió se mostró furiosa con Larreta, pero no está dispuesta a otorgarle al peronismo la posibilidad de explotar el tema. El bloque radical es quien genera zozobras en los cimientos del oficialismo porteño. No descartan que la mejor forma de salir de la encrucijada sea avalando la posibilidad de una investigación parlamentaria que nunca llegará al recinto.

En el Frente de Todos el panorama es igualmente inquietante. Desde la Cámpora piden más énfasis en la acción que ordena el propio presidente para saldar cuentas con la brutal acción de los funcionarios de Larreta. «No son cuestiones solo políticas, son delitos penales» señalan reclamando que, además de las decisiones políticas, se debe instruir al Procurador del Tesoro (Zannini) para que patrocine una acción judicial ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en una Acción Declarativa de Certeza sobre los chats en cuestión por su gravedad.

 

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