Informe: Un exitoso modelo de política nuclear argentina

La reciente determinación del presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo firmando el decreto de privatización de Nucleoeléctrica estableciendo la venta del 44% de sus acciones, es una invitación a repasar la importante historia nuclear de nuestro país y lo que ha sucedido en los últimos años.

En abril de 2022 integrantes del Departamento de Estado de Estados Unidos estuvieron en nuestro país, en misión especial. En Villa Martelli, la localidad donde se encuentran las oficinas de la empresa operadora de las tres centrales nucleares argentinas, mantuvieron un encuentro con los máximos directivos de Nucleoeléctrica, la sociedad anónima encargada de operar las tres centrales nucleares del país: Atucha I, Atucha II y Embalse

Nucleoeléctrica tiene al Estado Nacional como principal accionario a través del Ministerio de Economía de la Nación (79%) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%).

Aquella visita de los funcionarios norteamericanos estaba motivada desde una preocupación. Ese año Nucleoeléctrica Argentina y China National Nuclear Corporation firmaron el contrato para la construcción de la cuarta central nuclear en nuestro país, Atucha III.

La delegación del norte planteó si rodeos: “Si los chinos entran en Atucha 3, Estados Unidos quiere ingresar en el CAREM”, que es un proyecto para desarrollar el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en nuestro país.

La construcción de Atucha III es altamente movilizante. Se trata de una inversión China de 8.300 millones de dólares para una obra que involucrará la creación de más de 7.000 empleos directos. Tendrá una vida útil inicial de 60 años, se instalará en el Complejo Nuclear Atucha, en la localidad de Lima, y permitirá incrementar en más de un 60% la generación eléctrica de origen nuclear.

Durante la presidencia de Mauricio Macri el proceso de construcción de Atucha III, que comenzó a pergeñarse en 2004 cuando Néstor Kircher visitó China, se mantuvo paralizado. Se reactivó en 2020 pero volvió a quedar sin mayores novedades

El proyecto CAREM ratifica a Argentina como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores modulares de baja y media potencia que son utilizados para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los grandes centros urbanos o de polos fabriles e industriales con alto consumo de energía.

Argentina posee un gran desarrollo nuclear que le permite tener en funcionamiento tres centrales nucleares que aportan energía al interconectado eléctrico nacional. Embalse, Atucha 1 y Atucha 2.

Haciendo historia

Ser un país con desarrollo nuclear de excelencia es una ventaja enorme, también acarrea permanentes presiones extranjeras. Desde las presidencias de Perón en adelante, Washington siempre presionó a nuestro país para que desmantelara el programa nuclear.

Durante su primera presidencia Juan Domingo Perón creó en 1950 la Comisión Nacional de Energía Atómica. Más tarde, el 24 de marzo de 1951, anunció que Argentina ya estaba en condiciones de liberar energía atómica y obtener radioisótopos mediante reacciones termonucleares. Días antes de dar esa novedad, el 16 de febrero, en la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul de Bariloche, se habían llevado a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica.

Cuando Perón hizo este anuncio, aún no se había descubierto la primera explosión de una bomba de hidrógeno, tampoco se había conseguido producir ese grado de energía en un ambiente controlado. Fue un anuncio, bautizado por la prensa como proyecto Huemul, que causó impacto a nivel mundial por aquellos tiempos.

Ciertos cambios de planes y algunas incongruencias que presentaban las tareas desarrolladas por quien era su máximo responsable, un científico alemán Ronald Richter, determinaron que Perón designe una comisión investigadora en 1952 que estuvo integrada por un grupo de científicos entre quienes se encontraban José Antonio Balseiro, Mario Báncora, Manuel Beninson, Pedro Bussolini y Otto Gamba. Esa comisión determinó darle fin al proyecto, y por fallidos los intentos de Richter.

Contrario a lo que se pueda suponer aquel primer paso trunco resultó determinante para el rápido y exitoso desarrollo de la política nuclear en Argentina.

Entre los grandes avances que se produjeron en materia nuclear en Argentina se destacan, el descubrimiento de seis nuevos radioisótopos en la tabla periódica, todos elaborados por primera vez en un acelerador de partículas comprado en los años cincuenta bajo la presidencia de Perón, y la creación, en el verano de 1955, del Instituto de Física de Bariloche bajo la dirección de José Balseiro.

En 1958 se construyó el primer reactor del país y en 1961 se logró la formación del diprotón, un hipotético tipo de núcleo de helio consistente en dos protones y sin neutrones. También hubo lugar para reacciones nucleares importantes y muchos trabajos que tuvieron cierto impacto internacional.

En junio de 1968 sobre la margen derecha del Río Paraná de las Palmas, en la localidad de Lima, comenzó la construcción de la Central Nuclear Atucha I, que lleva el nombre del Presidente Juan Domingo Perón. Se convirtió en la primera central nuclear de potencia de toda América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional el 19 de marzo de 1974 y comenzó su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año. Todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales.

En 1976, mediante un convenio entre el Gobierno de la provincia de Río Negro y la Comisión Nacional de Energía Atómica, nace como un proyecto impulsados por egresados del Instituto Balseiro nace INVAP.  Desde hace 46 años esta empresa estatal argentina, que en semanas más lanzará su tercer satélite al espacio, desarrolla y vende tecnología 100% local en los mercados más exigentes.

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