Cinco años después de su último festejo Hindú volvió a levantar la copa como campeón de la URBA, el torneo de rugby de clubes más importante de América, después de derrotar al SIC 30-25.

La fiesta fue completa, en las tribunas completas de fanáticos desbordó pasión, color, cotillón creativo y mucha alegría. Otra vez nueve  mil personas en una final con hinchadas compartiendo el cemento gigante del CASI sin necesidad que haya un solo policía. Mérito del rugby y su paciente construcción de valores que permiten una postal semejante

El partido estuvo acorde a las expectativas. Fue una final de dientes apretados, muy equilibrada en el juego que se desarrolló casi como un partido de ajedrez. El viento, que cruzó la cancha de ingoal a ingoal, fue determinante en el desarrollo de las acciones. Hindú lo aprovechó mejor.

En los primero 40 le costó a los tres cuartos del campeón  tomar la marca, al menos en los primeros 20 minutos. Tramo en el que los zanjeros tenían un parcial 8-0 gracias a un penal de Moneta y un try de su full back Francisco González Capdevilla. El pateador no anduvo derecho con el pie a la hora de patear a los palos, el viento y los nervios le desviaron tres de las cinco patadas que realizó hasta el cambio de pateador en el complemento.

Santiago Fernández también hizo sus propias corrección. Pensó mejor el encuentro en el segundo tiempo cuando distribuyó la ovalada con mejor criterio que en el primero que concluyó 15-13 ganando SIC (en los 20 iniciales buscó con patadas a las puntas en tres oportunidades sin suerte y perdiendo posesión). El apertura de Torcuato demostró su jerarquía no solo con la certeras patadas a los palos (4/4), tambiés supo sumar oportuno con un drop a los 36´y repensar la estrategia para los segundos 40.

El SIC pagó caro las lesiones tempranas de sus dos pilares titulares. Con diferencia de un minuto Piccinini y Chiappe (37´y 38´) dejaron la cancha. Las bajas se sintieron, especialmente en el scrum, desde esa formación nacería un try penal a los 58′ que dejaba al SIC arriba (27-22).  La defensa zanjera se mantuvo con alta efectividad, pero sufrió el embate de los gordos rivales.

Los últimos minutos fueron electrizantes con todos los espectadores de píe y un penal de Pavlovsky a los 64´dejaba al tricolor a tiro de dar vuelta el resultado final con try convertido. No pudo, Deluca (de gran arbitraje) selló el final determinando el festejó de Hindú, abriéndole la tranquera al elefante que ingresó victorioso una vez más al césped de la llamada Catedral del rugby.