Entre versiones interesadas en cascotear al gobierno, anunciando cambios en el gabinete, surgen reposicionamientos de encumbrados dirigentes que ayudan a darle credibilidad a esos rumores. El Ministro de Economía, Martín Guzmán, es uno de los principales focos de comentarios críticos a su gestión. Lo es por parte de quienes, desde dentro y fuera de la coalición gobernante, alientan una postura más drástica en la batalla contra la inflación.

Sin embargo, Guzmán ha sido uno de los principales diseñadores de la exitosa renegociación con quita de la deuda con bonistas privados. Fue también quien mantuvo, hasta el límite de vencimientos impagables para nuestro país, intensos cruces con el FMI buscando mejores condiciones en el acuerdo con este organismo por los 44.500 millones de dólares que Macri tomó en 2018 dejando al país de rodillas ante un organismo que es la principal herramienta económica de dominación estadounidense en la región.

Al ministro de economía hay que juzgarlo por cuestiones técnicas y no por decisiones políticas que a él no le corresponden, señalan colaboradores directos que acompañan a Guzmán en el Palacio de Hacienda. No les falta razón. Cerrar el acuerdo con el FMI fue una determinación política asumida por el principal responsable de la administración nacional, el Presidente Fernández. Guzmán aporta conocimiento específico en su área y manejo de relaciones internacionales con quienes acicatean las posibilidades de crecimiento económico del país.

Un segundo funcionario apuntado por las críticas es el Jefe de gabinete Juan Manzur quien no pareció hacer pie nunca con el cargo tras reemplazar al ahora canciller Santiago Cafiero. Su designación estuvo basada en la necesidad del Presidente de fortalecer relaciones con el norte grande, provincias destinatarias de varias iniciativas de Alberto Fernández.

El acto en Rosario que el último sábado encabezó Agustín Rossi, acompañado por funcionarios definidos como el riñón del Albertismo, dejó aroma a postulación. El dirigente peronista santafecino podría sentirse dolido por la forma en que fue eyectado del primer gabinete del actual presidente. Sin embargo, optó por una estrategia que deja heridas de lado y visualiza la necesidad de fortalecer a un gobierno que recibió una brutal deuda y soportó una pandemia desbastadora que se extendió por casi dos años. A Rossi se lo indica como una de las alternativas que pensó Cristina Fernández a la hora de buscar un candidato presidencial en 2019.

Bajo esta consideración Rossi busca ahora colocarse como un puente entre Cristina Fernández y el Presidente. Tarea que desde una mirada e intereses diferentes, y bajo sospecha de casi todo el arco que compone el Frente de Todos, también intenta realizar Sergio Massa. La diferencia entre ambos componedores, es que el santafecino carga con mayores simpatías internas para ser una alternativa electoral 2023 que mantenga unida a toda la coalición. Es un enorme punto a favor en su pulseada con el ex intendente de Tigre que arrastra mayor dificultad para expandir su figura dentro del peronismo.