El presidente Alberto Fernández criticó con dureza la inacción de la Corte Suprema de Justicia al señalar que en la actualidad “tiene un problema de mal funcionamiento a nivel federal muy serio que afecta a las ciudadanas y ciudadanos. Hay que asumir la Justicia como un servicio”.

En ese contexto puso como uno de los ejemplos de la llamativa pasividad que el máximo tribunal tiene para muchas causas, el reclamo que duerme en sus escritorios desde hace más de dos años, relacionado con la dirigente social Milagro Sala quien lleva seis años detenida. “Que todavía esté detenida significa que hay algo que está funcionando mal. Le expresé mi preocupación por el modo que se estaban llevando adelante los procesos. Es un caso que merece atención”, expresó el primer mandatario recordando que se la imputa de un delito que tiene una pena máxima de seis años, el tiempo que Milagro Sala lleva detenida.

En un reportaje que le concedió a AM 750 el presidente abordó varios temas. Sobre la situación de la ex gobernadora Vidal sospechada de tener una mesa judicial para perseguir y encarcelar opositores durante su mandato, tal como evidencia un video de tres horas que analiza la justicia, el presidente señaló: “Utilizar a toda la maquinaria del Estado para armar causas y meter presa a una persona, es un delito. Si Vidal no estaba al tanto, no sabemos que hacía”, y agregó, “la filmación de la AFI junto a empresarios y ministros para organizar la manera en que van a intentar meter preso a alguien es definitivamente un delito. Lo filmen o no”. 

En relación a la renegociación de la deuda que Mauricio Macri tomó con el FMI, Fernández señaló que el organismo financiero internacional “intenta una vez más imponer un programa y ahí no estamos de acuerdo, por eso seguimos con la mejor vocación de encontrar una solución que le convenga a la Argentina”. También destacó la necesidad de trabajar muy unidos, oficialismo y oposición. para que “la negociación nos permita seguir creciendo y no se convierta en un nuevo padecimiento para los que menos tienen”. El presidente no quitó la mirada a seguir investigando a los responsables de aquella determinación política que fue volver a endeudar al país y  fugar más de 23 mil millones de dólares.

Sobre este punto reflexionó que “Estados Unidos tiene una posición prudente con respecto al programa argentino con el FMI. Debería acompañarnos, están llevando a cabo un plan keynesiano interno de gran magnitud en su economía”.