El gobierno decidió militarizar la Quinta Presidencial de Olivos dándole a la Casa Militar la responsabilidad integral de las funciones de seguridad en este lugar, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia. Una decisión que significó anunciarle a unos 15 empleados que se quedaban sin su trabajo.
La argumentación para semejante movida se explicó desde un comunicado oficial donde se señala que bajo la necesidad de fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos se determinó «elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno en el marco de la escalada de la inseguridad a nivel global y de la visita del Papa León XIV a la Argentina». En ese contexto se señala que los cambios demandarán un gran movimiento de personal ajeno para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial.
También se señala que la transferencia integral de responsabilidades y bienes de la Quinta Presidencial de Olivos a la Casa Militar, se cumplimentará en un máximo de 60 días y se llevará adelante «conforme a lo estipulado por la Ley de Defensa Nacional y las facultades de la Casa Militar, incluye la provisión de seguridad en la Casa Rosada y en todos los sitios donde se encuentre el Presidente de la Nación, tanto en el territorio nacional como en el ámbito internacional».








