La Ciudad de Buenos Aires desde siempre fue un bastión conservador, un electorado de perfil socio político de centro derecha con profunda reacción contra el peronismo que solo pudo ganar en 1993, cuando Carlos Menem era presidente y colocó al riojano Antonio Herman González encabezando la lista de legisladores. Nunca más pudo el PJ repetir un logro similar en CABA.
La elección de este domingo dejó como gran título la tremenda derrota que sufrió el PRO después de venir ganando consecutivamente en los último 18 años, coronando sucesivos gobiernos que encabezaron Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Jorge Macri. El fracaso electoral no solo se mide por el mezquino 15% de votos recogidos, no logró ganar una sola de las 15 comunas que divide la geografía política de la Ciudad de Buenos Aires. Nueve quedaron para La Libertad Avanza y 6 para el frente que encabezó Daniel Santoro.
Bajo esta radiografía electoral se puede también detectar que para La Libertad Avanza no será nada sencillo sumar votos que provengan del 70% del electorado que le dio la espalda este domingo. El perfil violento que mantiene este espacio en su discurso, con permanentes desafíos del buen gusto dialectico del propio presidente, resultan ser un freno para poder penetrar en ese sector de la población que si bien mantiene una mirada conservadora, lo hace con cierto criterio ético relacionados a los modales de la escenografía política que elige acompañar.


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