El pasado martes, en Uvalde una pequeña comunidad de 16.000 personas en el centro del Estado de Texas, un joven de 18 años, irrumpió en una escuela primaria armado con una pistola y un rifle de asalto semiautomático para comenzar a disparar a quien estuviera en su camino. Provocó una masacre que dejó el saldo de 21 muertos: 19 niños de entre 8 y 11 años y dos profesoras.

El horroroso tendal es una postal que se repite muy seguido en Estados Unidos, donde rige una increíble libertad para comprar y portar armas. Es, también, el resultado de una sociedad que acumula, en la construcción de valores primarios, mucha violencia.

Solo en hechos similares al del último martes se cuentan de a cientos los muertos en establecimientos escolares del país del Norte. El primer caso registrado dentro de un ámbito escolar se remonta al 18 de mayo de 1927, cuando fallecieron 45 personas en una masacre en una escuela en el estado de Michigan, la mayoría de ellas, eran escolares de primero a sexto grado. Quien perpetró el ataque fue Andrew Kehoe, miembro del comité escolar, que opinaba que un aumento de impuestos para beneficiar a la escuela lo hubiera llevado a la ruina.

Desde aquel primer gran asesinato en masa se sucedieron muchos más. Acaso el que más rápidamente surge en nuestra memoria fue el ocurrido el 20 de abril de 1999 en la Escuela Secundaria de Columbine, en Colorado, conocido como la Masacre de la Escuela de Littleton. Dos alumnos estuvieron durante una hora disparando a todo lo que se movía. Asesinaron a 12 escolares de entre 14 y 18 años de edad, a un profesor, y luego se suicidaron.

Otros hecho similares

El 21 de marzo de 2005, en la Escuela Secundaria Red Lake, de Minnesota, un alumno de 16 años mató a tiros a cinco compañeros, a un guardia de seguridad y a un profesor, y luego se suicidó.

El 2 de octubre de 2006, en la Escuela West Nickel Mines, Pennsylvania, un hombre de 32 años asesinó a cinco alumnas, antes de dispararse a sí mismo. Todos estos crímenes, muy pronto, son olvidados.

El 16 de abril de 2007, un estudiante de 32 años mata, en el campus de la universidad, en Blacksburg, Virginia, a 32 personas, y se suicida luego.

El 14 de febrero de 2008, en la Universidad del Norte de Illinois, DeKalb, un estudiante de 27 años ejecuta en un aula a cinco personas y se suicida.

El 2 de abril de 2012, en la Universidad de Oikos, en Oakland, California, un hombre de 43 años entra a una escuela cristiana y mata a tiros a siete adultos.

El 14 de diciembre de 2012, veinte alumnos de la Escuela Primaria Sandy Hook, en Newtown, estado de Connecticut, son víctimas de un ataque armado, llevado adelante por un joven de 20 años, fanático de las armas que se suicidó.

El 7 de junio de 2013, en el Colegio Santa Mónica, de California, un hombre de 23 años asesina a cinco personas antes de ser abatido a tiros por la Policía.

El 24 de octubre de 2014, en la Escuela Secundaria de Marysville, estado de Washington, cuatro personas mueren porque un adolescente de 15 años dispara indiscriminadamente a su alrededor, antes de hacerlo contra sí mismo.

El 1 de octubre de 2015, en el Colegio Comunitario de Umpqua, en Oregon, un estudiante de 26 años ejecuta a ocho estudiantes y a un profesor, y se suicida luego.

El 14 de febrero de 2018 un joven de 19 años ataca la escuela de la que fuera alumno, la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida. Asesinó a 17 personas, 14 de ellas adolescentes.

El 18 de mayo de 2018, un estudiante de la Escuela Secundaria Santa Fe, en Texas, mató a tiros a ocho de sus compañeros y a dos profesores, y además escondió artefactos explosivos en los alrededores de la escuela.