Duro cuestionamiento desde el peronismo a las políticas intervencionistas de EEUU

El partido Justicialista emitió un comunicado repudiando la injerencia de Estados Unidos en América y el Caribe que atenta con la independencia de los Estados y su soberanía. También criticó la intervención del embajador estadounidense en debates internos de nuestro país.

«En los últimos meses, hemos observado una preocupante profundización de estas prácticas en un contexto de intensificación de las disputas geopolíticas y un intento desesperado por parte de Estados Unidos de reactualizar la lógica colonial de la Doctrina Monroe y la Doctrina Roosevelt en la región» resalta un primer párrafo del comunicado donde hace mención a acciones del embajador Lamelas en cuestiones argentinas y «el respaldo explícito de Trump a Javier Milei durante las elecciones de medio término y la extorsión de condicionar la ayuda económica al resultado electoral, constituyeron una afrenta directa a nuestra soberanía».

En ese contexto el peronismo señala que estas conductas del país del norte responden a una lógica de tutelaje que nuestro país había dejado atrás hace décadas. Señala puntualmente que en Venezuela, Washington ha incrementado la presión mediante amenazas y maniobras abiertamente intimidatorias, incluyendo operaciones militares en la costa del Caribe y, recientemente, el cierre del espacio aéreo.

«Las ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales cercanas a Colombia y Venezuela, rompen directamente las reglas del derecho internacional», destaca el comunicado remarcando que se trata de medidas que se suman a años de bloqueos y sanciones orientadas a condicionar el rumbo político del país a través de la coerción. También se señala sobre las amenazas de Estados Unidos a una intervención territorial en Colombia y México, con la excusa del combate al narcoterrorismo y la directa intervención en las elecciones presidenciales en Honduras.

El comunicado completo:

REPUDIO A LA INJERENCIA DE ESTADOS UNIDOS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Reafirmamos nuestro compromiso con la soberanía y la independencia de los Estados, y rechazamos enérgicamente los intentos injerencistas del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos en varios países de América Latina y el Caribe.

En los últimos meses, hemos observado una preocupante profundización de estas prácticas en un contexto de intensificación de las disputas geopolíticas y un intento desesperado por parte de Estados Unidos de reactualizar la lógica colonial de la Doctrina Monroe y la Doctrina Roosevelt en la región. En Argentina, la intervención del embajador Lamelas en debates estrictamente internos, el respaldo explícito de Trump a Javier Milei durante las elecciones de medio término y la extorsión de condicionar la ayuda económica al resultado electoral, constituyeron una afrenta directa a nuestra soberanía. Tales conductas responden a una lógica de tutelaje que nuestro país había dejado atrás hace décadas.

De igual modo, en Venezuela, Washington ha incrementado la presión mediante amenazas y maniobras abiertamente intimidatorias, incluyendo operaciones militares en la costa del Caribe y, recientemente, el cierre del espacio aéreo. Las ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales cercanas a Colombia y Venezuela, rompen directamente las reglas del derecho internacional.

Estas medidas se suman a años de bloqueos y sanciones orientadas a condicionar el rumbo político del país a través de la coerción. En los últimos días, se suman también las amenazas de intervención territorial en Colombia y México, con la excusa del combate al narcoterrorismo y la directa intervención en las elecciones presidenciales en Honduras.

Estas conductas no son episodios aislados. Responden a un patrón de intervención política, económica y militar que intenta reinstalar formas de subordinación y dependencia que América Latina ha combatido desde su emancipación. Las advertencias económicas, los discursos de amenaza y el despliegue militar unilateral en zonas estratégicas buscan alterar el equilibrio democrático regional y condicionar la soberanía de nuestras naciones.

América Latina y el Caribe son, por vocación y por historia, una zona de paz. Reivindicar este principio es rechazar toda forma de militarización o tutela externa.

Frente a este escenario, el Partido Justicialista reafirma que la paz, la cooperación y el diálogo sólo pueden construirse sobre la base del respeto irrestricto a la soberanía, la igualdad entre los Estados y la no injerencia en los asuntos internos, principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y que forman parte esencial de la tradición diplomática argentina.

Los pueblos de América Latina y el Caribe tenemos la responsabilidad de sostener una posición firme, coordinada y solidaria frente a cualquier intento de condicionamiento externo. Nuestra región no necesita presiones ni tutelajes para enfrentar y superar sus desafíos. Defender la soberanía es defender la libertad y la dignidad de nuestras naciones.

 

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