A muchos vecinos de San Isidro les cuesta comprender como es posible que dos calles de su distrito, transcurridos 40 años de democracia, mantengan aún el nombre de dos dictadores que usurparon el poder en nuestro país. Se trata de Lonardi, ubicada en la localidad de Beccar, y Aramburu en Martínez.

La permanencia de estos nombres, pretendiendo ser homenajeados colocándolos en arterias del distrito del norte del Gran Buenos Aires, no hace más que instalar confusión en las nuevas generaciones en la creencia que se trata de dos personajes con valores democráticos que hicieron aportes de consideración a la Nación. Por el contrario, ambos han sido usurpadores del poder interrumpiendo procesos constitucionales, culpables de persecuciones, prohibiciones y responsables de asesinatos y torturas que ensangrentaron la historia argentina del siglo XX.

En 2015 la por entonces diputada Teresa García, demandó al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, por la permanencia de estos homenajes a los Aramburu y Lonardi. También hubo muchos proyectos en el Concejo Deliberante buscando derogar esas nomenclaturas.

En algunos casos, como en 2018 impulsada por el concejal Gonzalo Beccar Varela (Frente Renovador), se propuso nominar para esos cambios la señalización con el nombre de mujeres como Eva Perón, Lola Mora, Macacha Güemes, Juana Azurduy o Juana Manso. Dos años atrás otro concejal, Marcos Cianni (Frente de Todos), propuso llevar el nombre del Submarinista del ARA, Alejandro Tagliapietra para una de las dos calles que tienen en la actualidad el rótulo de militares golpistas.