Pinamar sigue capturando las noticias más gravitantes en estos primeros días del 2022. Esta vez no se trata del descontrol de cuatriciclos en la playa que ya causaron dos muertes, tampoco de la falta de controles para incentivar el cuidado sanitario en pleno crecimiento de la pandemia, agravado por la determinación del intendente local Martín Yeza de no implementar el pase sanitario. Ahora se trata de una de las maniobras más groseras de evasión fiscal y de la falta de controles para detectar maniobras burdas como la detectada por los inspectores de ARBA esta semana.

En el marco de acciones de fiscalización catastral en la costa atlántica, detectaron dos edificios en Pinamar que figuraban como baldíos y evadían el Impuesto Inmobiliario. El valor total de mercado de estas edificaciones, que deberían estar declarados hace 5 meses, supera los U$S 5 millones. En conjunto, son 5 mil metros cuadrados cubiertos sin registrar, que representan una evasión muy importante.

“Los desarrolladores fueron intimados a regularizar su situación, pagando el tributo atrasado y las multas. Como nos pidió el gobernador Kicillof, nos enfocamos en segmentos de alta capacidad contributiva, fiscalizando con tecnología, cruce de datos y otras herramientas inteligentes”, comentó Cristian Girard, titular de ARBA.