Distintas regiones de la geografía bonaerense viene soportando inundaciones por el desborde del Río Salado afectando fundamentalmente a las regiones rurales del centro y noroeste con campos que han quedado bajo el agua. Desde el municipio de Castelli, que es uno de los más afectados, el intendente Francisco Echarren (foto) viene reclamando por la paralización de obras que se habían encarado bajo la responsabilidad del gobierno nacional. Se estima que las inundaciones han provocado pérdidas por más de dos mil millones de dólares.
«Dejan al campo bajo agua. Frenaron las obras del río salado y se inundó todo. El gobierno nacional desfinancia obras esenciales para el desarrollo del país», remarcó el jefe comunal haciendo referencia que los dirigentes rurales se hacen los distraídos pero «saben que es responsabilidad de Milei. Esa es la verdad».
Relevamientos satelitales dan cuenta que casi 6 millones (5,8) de hectáreas de campo están afectadas. 2 millones por estar inundadas y el resto presenta exceso hídrico que no posibilita su explotación agraria. Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Sires y La Pampa (CARBAP) también han planteado la necesidad de un mayor compromiso público, explícito y verificable del gobierno nacional para concluir las obras. para 2030, las obras del Plan Salado deben estar terminadas en su totalidad.


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