El sistema de acarreo de vehículos por grúas en la Ciudad de Buenos Aires sigue siendo motivo de quejas permanentes. Tanto por el perfil, generalmente violento, de quienes operan las unidades encargadas de remover autos mal estacionados como por los costos que obligan a pagar a los dueños de los autos levantados de la vía pública.

El diputado Eugenio Casielles (bloque Consenso Federal) fue víctima de maltrato por uno de estos conductores que se estaba llevando en forma no apropiada un vehículo. “Fuí amenazado por el conductor de esta unidad de acarreo (publicó en redes la foto que ilustra la nota). El conductor quería llevarse un auto de forma violenta e intervine para que tengan más cuidado porque lo iban a romper, lo que terminó generando que me amenazaran físicamente y con ponerme una multa (sin fundamento alguno)” comentó el legislador definiendo como una “estafa” este supuesto servicio. “Muchas grúas creen que son los dueños de la calle, pero son un negocio que se lleva autos cuando no obstruyen la vía pública para recaudar”, afirmó.

A la violencia y malos modos de los operadores hay que sumarle los costos que representa un acarreo. Las concesionarias se llevan $6.525 por cada auto que secuestran más $1.170 por cada 12 horas de estadía. Un verdadero asalto al bolsillo de quienes, además, deben pagar una multa por haber estacionado en lugares no permitidos, que debería ser el único pago a realizar por una infracción.