Cuando hubo superávit fiscal Argentina se desendeudó

El superávit fiscal es acaso el principal argumento económico que sostiene el gobierno de Javier Milei remarcando que lleva dos años seguidos con ese logro, aunque en buena parte se sostiene manteniendo enormes deudas con provincias y municipios por falta de liquidación en coparticipaciones. Lo hace mientras sostiene y aumenta la deuda externa. Si bien no hay muchos antecedentes similares, en cuanto al sostenimiento de ese superávit de gobierno anteriores, es bueno recordar cuando lo hubo y que se hizo con ese excedente.

Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia en mayo del 2003, el Banco Central solo tenía poco más de 8 mil millones de dólares en reservas. En los tres primeros años de su gestión no hubo déficit fiscal. En menos de un año de gestión logró hacerlas trepar hasta los 15 mil millones, y en el 2005 llegó a los 27 mil millones.

Con ese nivel de acumulación el Presidente asumió una determinación política que le permitiría al país retomar su soberanía para diseñar estrategias de crecimiento, pagar con divisas de las reservas del Banco Central la totalidad de la deuda con el FMI que era de 9.810 millones de dólares. El presidente hizo público ese anunció el 15 de diciembre de 2005.

Datos de aquellos tiempos emitidos en sendos informes oficiales elaborados por distintos organismos internacionales como el Banco Mundial, la Confederación Económica para América latina y el Comité para la anulación de las deudas del Tercer Mundo, coincidían en señalar que América latina ya había pagado, en los últimos 20 años, seis veces su deuda original. Así planteado, en el proceso de endeudamiento argentino se violaron principios básicos que están contemplados como figura penal en el derecho internacional como la usura. En los mismos tribunales donde había causas contra el Estado Argentino por el incumplimiento de pagos, existía también la posibilidad de contrarrestar judicialmente bajo la figura de ese abuso. Eso nunca se hizo.

Kirchner había presentado en Dubai, en 2003, una propuesta de pago a bonistas tenedores de la voluminosa deuda que tenía el país hasta entonces. No incluyó a los tres organismos financieros internacionales, en esa quita. Ellos eran los acreedores más importantes que tenía argentina. En esos momentos la deuda sumaba 15 mil millones al FMI, otros 9 mil al Banco Mundial y 8 mil al BID.

La Argentina estuvo en default durante tres años. El Fondo fue un acreedor privilegiado. Entre enero y noviembre de 2002 nuestro país pagó 8.357 millones y si se computan los 9.800 que se abonó para terminar con la deuda, recibió casi 19 mil millones de dólares en 4 años. Además, Argentina le pago también a al BID y al Banco Mundial otros 6 mil millones en ese mismo período. El desendeudamiento con el Fondo le permitió mayor autonomía en las decisiones políticas al gobierno nacional. En aquellos años ese organismo era conducido por Rodrigo Ratto, posteriormente procesado y condenado por fraude fiscal en España.

Por fuera del saneamiento de la deuda con esos tres organismos y después de esos tres años en cesación de pagos, Néstor Kirchner puso en marcha un canje de bonos con una quita superior al 65%. Esa implementación terminó reduciendo la deuda externa total de nuestro país en un 50%.

Kirchner no estuvo solo en la región desplegando políticas de desendeudamiento. El presidente de Brasil, Lula Da Silva, había asumido una estrategia similar. Aprobó la decisión de pagar anticipadamente todo lo que se le debía al FMI. Desembolsó, con reservas monetarias del país, que estaban cerca de los 67.000 millones de dólares, 33.700 millones. La deuda externa total de Brasil era de 226.000 millones de dólares y la interna de casi 200.000 millones.

Las políticas de Lula habían logrado un superávit comercial en 2005 de 40.000 millones de dólares permitiendo, entre otras cosas, una reevaluación del Real frente al dólar. Kirchner y Lula acordaron esta estrategia después de reunirse en Puerto Iguazú, en el marco de la conmemoración de los 20 años del acuerdo bilateral que dio más tarde inicio al Mercosur. Según mencionó en una entrevista el influyente asesor presidencial brasileño, Marco Aurelio García, allí se abordó el papel que cumplirá Brasil en el desendeudamiento de la Argentina ante el Fondo Monetario Internacional.

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