Una mirada crítica se planteó desde el gobierno bonaerense al anuncio de un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos. «Argentina se sumó a la misma fila que El Salvador, Ecuador y Guatemala: todos recibieron el mismo “framework” comercial, publicado el mismo día y con cláusulas casi idénticas. Pero esos países no tienen base industrial; son economías primarias», reflexionó Carlos Bianco, el ministro de gobierno bonaerense advirtiendo que el comunicado fue redactado en un solo idioma, el inglés. Interpreta que eso, en si mismo, es un mensaje político sobre quién dicta los términos del acuerdo.
En esa dirección el funcionario de Kicillof resaltó que el gobierno nacional encaró esta negociación sin evaluar estudios de impacto, sin participación del Congreso, sin consultas a los sectores productivos y sin intervención de las provincias. «Un proceso de diplomacia secreta que deja afuera a todos los actores interesados» definió críticamente Bianco resaltando que EE.UU. exige la liberalización de sectores que representan cerca del 70% de lo que exporta a la Argentina: medicamentos, químicos, maquinaria, tecnología, dispositivos médicos, vehículos y productos agrícolas.
Bianco también da cuenta que el documento que se conoce del acuerdo carece de respuestas para temas centrales relacionados a los intereses de nuestro país. En este sentido señala que «Argentina exporta a EE.UU. petróleo, gas, oro, aluminio, productos agrícolas y diversas manufacturas. ¿Cuáles de ellos serían considerados “recursos naturales indisponibles”? ¿Incluye combustibles? ¿Incluye minerales estratégicos?». En este contexto remarca que EE.UU. mantiene las tarifas sobre acero y aluminio, dos sectores clave para el entramado industrial argentino.


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