El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) fue un ente público argentino que tuvo como finalidad centralizar el comercio exterior y transferir recursos entre los diferentes sectores de la economía.

Impulsado por Juan Domingo Perón fue creado por decreto-ley en mayo de 1946 por el presidente de facto Edelmiro Farrell y disuelto nueve años más tarde, poco después del golpe de Estado de septiembre de 1955 que derrocó al Gobierno de Juan Domingo Perón

Funcionó bajo la órbita del Banco Central, y su director fue el economista y Presidente del Banco Central Miguel Miranda. Ese año, 1946, también se dispuso la nacionalización del BCRA, su función prioritaria pasó a ser la de promover el desarrollo económico. De este modo, buscó reducir la proporción de préstamos hacia actividades especulativas, y en contraposición, enfocar los recursos hacia las actividades productivas.

El BCRA pasó a controlar la política monetaria, los créditos y el comercio exterior. Por su parte el IAPI se encargaba de comprar los cereales, carnes y derivados a los productores, para luego exportarlos. También cumplía funciones financieras, incluso al sector privado para la adquisición de bienes de capital. Fue una herramienta que utilizó el peronismo entendiendo que el manejo del comercio exterior debe ser del Estado

Ya bajo la presidencia de Juan Domingo Perón el IAPI formó parte del primer plan quinquenal lanzado en septiembre de 1947. El organismo compraba al productor agrícola su producción al mejor precio de mercado, y posteriormente el Estado la comercializaba en el exterior obteniendo los mejores precios posibles al negociar en grandes cantidades. La diferencia quedaba en poder el Estado y era devuelta mediante créditos blandos para los mismos productores agropecuarios, en inversiones de infraestructura y en el combate contra las plagas.

El IAPI llegó a tener 3.000 empleados repartidos en actividades muy diversas. El balance de 1947 dejó ganancias por más de m$n 1200 millones en la comercialización de las cosechas, convirtiéndose en una fuente de divisas para el país, para 1953 las ganancias habían crecido a m$n 1370 millones.

Hasta la entrada en vigencia del IAPI, las operaciones de exportaciones de granos eran realizadas de manera oligopólica por empresas, mayoritariamente inglesas.

Con la creación del IAPI esto se modificó sustancialmente, constituyendo un estado de soberanía económica determinante para fijar estrategias de crecimiento. Este organismo también intervenía en la importación de bienes de capital que resultaron vitales para proveer a la industria nacional.

El éxito, medido en ganancias y distribución de dividendos, del IAPI le permitió al Estado utilizar esos recursos para financiar políticas de fomento del empleo, elevación del nivel de vida de los trabajadores y promoción de la industria. Naturalmente, la creación de este organismo generó descontento entre quienes veían escapar posibilidades de lucrativos negocios propios, especialmente los productores rurales. Bajo el rótulo de falta de libertad de comercio criticaban el monopolio del Estado sin medir el rédito que generaba para mejorar el bienestar del conjunto de la sociedad.

El IAPI, además de obtener mejores precios para los productos agropecuarios que constituían el grueso de las exportaciones argentinas, en especial el trigo y las carnes, aseguró el abastecimiento interior de los productos de la canasta familiar a precios al alcance de los trabajadores de menores ingresos, y garantizó el mantenimiento de la capacidad productiva agropecuaria primaria y secundaria, es decir, de la agricultura, de la ganadería y de la industria elaboradora de sus productos.