Lejos de presentarse como un presidente prudente con expresiones que estén a la altura intelectual de su exigencia, Javier Milei se mostró este domingo en el Congreso Nacional muy fuera de ese contexto esperable para su envestidura. Tanto fue así que el contenido del mensaje quedó en un lejano segundo plano para instalar las agresiones violentas a los opositores como atención principal.
Interrumpió su discurso infinidad de veces con expresiones chabacanas de calibre callejero dirigidas siempre a los representantes de las bancadas opositoras a quienes definió en distintos tramos como «una manga de delincuentes», «chorros», «ladrones», «bestias brutas», «asesinos», «mentirosos», y hasta expresó «andá a buscarla al ángulo kuka» o un más personalizado «me gusta verlos llorar».
A los tropezones Milei hizo un repaso de lo realizado en los más de dos años que lleva de gestión. Desplegó autoelogios al tiempo que definiendo como «cobardes» y «fracasados» a sus antecesores, sin puntualizarlos. Señaló que su gobierno está cumpliendo con las promesas de la campaña electoral, destacando que se terminó con la emisión monetaria inflacionaria. «El ajuste tenía que hacerlo la política», afirmó y, desbordado emocionalmente, descargó una andanada de ataques a las bancadas opositoras a quienes también definió como «golpistas».
Milei revindicó las leyes recientemente sancionadas en sesiones especiales, como la baja de imputabilidad penal a la edad de 14 años y la reforma laboral, que según definió «estará en línea con la mayor transformación de la historia». En esa línea sentenció que están encabezando un cambio de época transformadora en el país.
Sin dar datos comparativos que permitan avalar sus dichos Milei aseguró que han bajado el nivel de la pobreza. En ese sentido sobrecargó la felicitación a Luis Caputo definiéndolo como el mejor ministro de economía del mundo. También reivindicó la apertura de productos importados y destacó que la minería generará miles de puestos de trabajo.


0 comentarios