La bienvenida a la selección nacional campeona del mundo está llamada a ser la más voluminosa de nuestra historia, nunca antes se movilizó tanta gente para un evento multitudinario. La postal del Obelisco que acompaña esta nota es tan solo una de las concentraciones que hubo en la Ciudad y provincia de Buenos Aires, acompañando el recorrido del ómnibus que trasladó a los jugadores desde el predio de la AFA, en Ezeiza recorriendo autopistas, y avenidas desbordadas de agradecimiento puesto en la multitud.

Los jugadores y plantel técnico devolvieron saludos, arrojaron banderas argentinas como obsequio a los fanáticos. Plaza de Mayo presentó una concentración similar a la del obelisco, lo mismo se vió en la autopista 25 de mayo, la General Paz y otras arterias colmada por la gente que apostaba a acertar el recorrido del micro.

La administración porteña aportó lo suyo para incomodar a quienes se convocaron. Volvió a colocar vallas (esta vez en Paseo Colón), descuidó el ingreso de personas al obelisco (había sucedido lo mismo el domingo) y decretó que todas las líneas de subte y premetro queden interrumpidas.

Finalmente el plantel, después de cinco horas de recorrido y ante la imposibilidad de seguir camino, se subieron a tres helicópteros en Parque Roca y retornó al predio de la AFA.