Hay más de 156 millones de brasileños con posibilidades de participar este domingo de una elección presidencial cuyo resultado sobre pasa el interés de Brasil. En medio de la campaña más tensa y violenta de la historia, entre el jefe de Estado de ultraderecha Jair Bolsonaro, que busca la reelección y ha puesto en duda la transparencia de los comicios, y el exmandatario de izquierda y favorito en las encuestas Luiz Inácio Lula da Silva, en una jornada de trascendencia mundial e histórica que definirá el rumbo de la principal economía de América Latina.
Se trata de un inédito duelo entre Bolsonaro, que con su reelección puede convertirse en el principal referente de la extrema derecha mundial -con capacidad de convocatoria en las calles- superando a su aliado y referente, el estadounidense Donald Trump, y el exmetalúrgico Lula, que renació del calvario judicial y el lawfare para intentar ratificarse como el líder de las mayorías.
El Tribunal Superior Electoral pretende informar los resultados de partir de las 17, cuando cierren los centros de votación y comiencen a ser cargados en tiempo real los números de las urnas electrónicas que se usan desde 1996 y distribuidas en los 27 estados.
En Brasil, un candidato necesita más del 50 por cientos de los votos para ganar la presidencia en primera vuelta y esto vale también para los 27 gobernadores que deberán ser elegidos en estas elecciones.
Los comicios serán claves porque también se deciden a los 513 diputados de la Cámara baja y a 27 de los 81 senadores nacionales, a la vez que se renuevan las asambleas legislativas de los estados.


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