La seguidilla de torpezas políticas que vienen acumulando Manuel Adorni invita a preguntarse como es que aún se mantiene como Jefe de Gabinete. A nadie le escapa que su situación quedó extremadamente deteriorada tras los escándalos que viene protagonizando. Situaciones que muestran también su llamativa exposición en cuestiones menores que podría haber evitado y le han generado un muy alto costo político. Así se enmarcan, por ejemplo, los viajes al exterior. Primero, subiendo a su mujer al avión presidencial rumbo a Estados Unidos; más tarde con un video filtrado mostrando la utilización de un jet privado para rumbear a Punta del Este junto a su familia, una acción que la justicia investiga por estas horas saber quien lo pagó.
Por más esfuerzo que viene haciendo el propio Adorni para mostrar que mantiene el apoyo del propio Milei y el gabinete, puertas adentro de Casa Rosada nadie tiene dudas que su proyección política quedó trunca producto del deterioro notable de su imagen dentro del electorado propio de LLA. La intención de colocarlo como aspirante a Jefe de Gobierno porteño en las próximas elecciones se desvaneció al compas de la sucesión de los hechos escandalosos que protagonizó. En esa dirección le quedó el camino más libre a Patricia Bullrich. Aunque, claro está, tendrá que pulsear con los Macri y el Pro que están lejos de resignar el posicionamiento que tienen conduciendo el destino de la Ciudad de Buenos Aires.
Volviendo a la pregunta inicial de estas líneas podríamos inducir que, si bien el tiempo político de Adorni se acotó notablemente, mantenerlo en el cargo es una forma de centralizar en él las críticas. De no estar allí, los cuestionamientos se focalizarían en el propio Javier Milei. Visto así, Adorni es un escudo de protección para el presidente en un momento políticamente delicado para el gobierno nacional. El interrogante que queda pendiente es saber cuanto tiempo más será ese escudo presidencial.


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