Mientras el gobierno nacional impulsa cambios en la ley de salud mental, poniendo el foco en las internaciones para mejorar el seguimiento de los pacientes, desde la provincia de Buenos Aires surgen críticas a esa mirada. El ministro de salud bonaerense Nicolás Kreplak señaló en forma contraria a esa reforma, que «la internación crónica nunca es el camino. Es encerrar para no dar salud».
Kreplak pone atención a que en el área mental la ley actual permite que sea el equipo de salud quien define la internación sin intervención judicial previa. Fijando su postura el ministro resalta que «este modelo manicomial es malo sanitariamente, humanamente denigrante y además, condena a los más pobres a vivir encerrados por la falta de inversión para darles el alta».
Manteniendo su mirada crítica a esa reforma Kreplak se pregunta y responde: «¿Saben cuál es el problema principal con la Ley de Salud Mental? Que no la cumplen». En esa misma dirección explica que la ley dice que el gobierno nacional tiene que destinar el 10% de su presupuesto de salud para el área. «Ahora destina sólo el 1,4%».
Siguiendo esa línea el ministro resalta que, «sacando el Bonaparte y la SEDRONAR, ¿saben cuánto destina el ministerio de salud de la nación para capacitación, medicamentos, planificación, evaluación y asistencia a las provincias, refuerzo en RRHH, investigación y otras funciones? 48 millones de pesos. Es decir un sueldo de 4 millones bruto al mes. El problema real con la salud mental es el gobierno de Milei».


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